—Me disculpo por hacerlo venir a estas horas —le dijo al abogado. —Trabajo es trabajo. Mi mayor preocupación aquí es el carácter de urgencia de su llamada —le responde el hombre. —¿Tienes los papeles? —él suponía que sí. —Los tengo —afirma y los saca del maletín que traía consigo. —Debería firmarlos si de verdad eso es lo que piensa hacer. —Los firmaré cuando me encuentre en el lugar para formalizar el asunto —se los recibe. —Te agradezco haber trabajado tan rápido, le pediré a Olga que le invite una cena y le transferiré lo acordado. —Muy amable de su parte —añadió el abogado luego de levantarse del asiento para acomodar su saco y recoger su maletín. —Me marcho, tengo una reunión más tarde y no quisiera llegar tarde. —Le pediré a alguno de mis escoltas que lo lleve, no se preoc

