—No se preocupen señor y señora Smith —dice Ellis. —Me gustaría hablar con su hija a solas para disculparme por el mal entendido. Si me permiten iremos afuera para poder hablar mejor, ustedes pueden comer lo que traje mientras tanto. —Oh si por supuesto —respondió la madre de Sara. —Tomen su tiempo. —Pero qué... —Tú solo sígueme —dijo al acercarse a ella. Ella sabía que no tenía opción. Tenía que acompañarlo a fuera, aunque no fuese de su total agrado. Ya de por sí la situación era extraña y muy confusa, al menos tuvo el valor para sacarla de esa situación incómoda con sus padres y eso lo apreciaba. Ya estando fuera no sabía si debía esperar a que fuese él quién explicara todo. No quería quedarse con las palabras en la boca así que decidió darle cuerda a su lengua primero. —¡¿Qué

