51. Voy a matar a quién se le ocurrió ir con el chisme. Ahora, mi querida, mi adorable, y ausente madre, pretende meter sus narices en mis asuntos personales, una vez más. Que se note el sarcasmo en mis palabras, y esta sonrisa que vez en perfecta cara es falsa. —Estabas aquí. Tu novio anda buscándote como un cachorro a su ama… Dmitri tiene medio cuerpo al descubierto, nada raro, estamos en la playa. —No quiero que me encuentre malhumorada —le digo. Anoche Dmitri estuvo jugando con la brasilera, mientras Oskar se la pasaba en el baño, vomitando. Sospecho que mi querido primo tiene algo que ver con eso. Pero ahora hago como si no me diera cuenta de nada. Dmitri levanta una ceja. —Mientras tanto, voy a aprovechar para convencerlo de pasar la noche conmigo. Le miro a la cara. —Ant

