Retengo la respiración y miro a Vanessa quien me niega con la cabeza como diciéndome: “no hagas nada estúpido Clementina” pero la verdad es que no sé qué hacer ni qué sentir, pensé que este momento nunca llegaría y si fuera así, hubiera querido estar sola. Sus ojos oscuros se posan en mí junto a una sonrisa maquiavélica, siento como si el clima se hubiera colocado frío y nublado de repente, solo por la presencia de Alfa al frente de nosotros. Alex aprieta el arma que le arrebató al que creíamos era el piloto y resultó ser un infiltrado de la mafia irlandesa, como todos los que nos rodeaban. ¿Cómo pudo suceder esto? Ni Vanessa se lo vio venir. Miro a Alex y tiene el cejo fruncido, mientras que su respiración está en gruñidos sin dejar de observa con rabia a Alfa. ─Es mejor que sueltes

