Su cabeza estaba enmarañada con tanta idea, Tara, Logan y Bruno parecía discutir las reglas, Mia solo estaba callada escuchando. Todo era nuevo para ella, ¿Cómo lo haría? ¿Y donde? Miró a Logan de reojo, el era un hombre dulce, bastante simpático y muy atractivo. —Al menos el tiene algo que me gusta. —Dijo en voz alta haciendo que todos los aludidos la miraran. Sus mejillas se tiñeron de rojo al ver lo que había hecho, hablar mientras pensaba era una de sus mayores defectos. —¿Qué? —dijo Bruno. —No nada. —Soltó una risita avergonzada y bajo la mirada. Longan soltó una sonrisa estúpida, ya que para el era inevitable ver a Mia y no caer rendido ante su ternura, era una mujer hecha y derecha, con una gran elegancia y riqueza, sin embargo le encantaba como a pesar de todo seguía parecien

