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1038 Words
—Intercabio de parejas.—Tara soltó fuerte y siendo bastante claro, luego se callo observando la reacción de los demás. Logan alzó una ceja sorprendido, realmente no se lo esperaba, al menos no algo como eso. Por otro lado, Mia miró rápidamente a su novio el cual no había tenido ningún tipo de reacción, lo que la hizo pensar que el sabía del plan de Tara. ¿Entonces, que les parece? —dijo la azabache esperando que alguien comentara algo sobre su gran idea, ella estaba muy emocionada al respecto. —Yo creo que esto salvaría mi relación de la monotonía, yo amo mucho a Mia, pero los problemas que emos tenido han hecho que la relación vaya en picada, esto podría a ayúdanos a superado ¿No cres eso mi amor? —Bruno hablo claro, y miró a su novia esperando una respuestas, cruzó los dedos para que esta fuera positiva. Mia se quedó pasmada escuchando lo que Bruno decía sobre su relación, no sabía en qué momento habían tenido que llegara esto, solo pensaba en una cosa y era que no estaba dispuesta a compartir a su novio con nadie y menos dejar que alguien más la tocara a ella. Miró a Tara y luego a Logan, ¿El también había planeado esto? ¿Por eso había sido tan amable con ella? Definitivamente había sido una mala idea aceptar ir a ese lugar. —Los tres están enfermos. —Los señaló antes de ponerse de pie y salir de esa habitación. Lo último que escucho fue a Bruno llamarla, pero no se detuvo y sabía que el no la seguiría. Se adentró de nuevo entre la gente, solo quería salir de ahí. —¡Ey chica! —Max la tomó de la mano—. ¿Sabes donde están los chicos? —El castaño no se veía bien, ya era tarde así que debía estar muy ebrio. —Planta alta, primera habitación. —Dijo sin dar más explicaciones, siguió su camino hasta la acera de la calle, buscando un Taxi. Miró el reloj en su muñeca era pasadas las tres de la mañana. Se abrazo a sí misma por el frío de la noche, esperando que alguien se apiadara de ella. En ese momento sintió como una mano palpó su hombro, haciéndola sobre saltar. Se giró encontrándose con los ojos n***o de Logan. En ese momento no lo vio igual. El chico dulce que se presento al principio se había esfumado después de que hicieran esa propuesta indecorosa. —Oye, se lo que piensa. —Logan trato de disculparme—. Pero en mi defensa yo tampoco sabía sobre el plan que tenía Tara. —La fría mirada de Mia se suavizo. Le creyó, a pesar de todo creyó en su palabra. —No entiendo tu relación con Tara, ¿Son así siempre? —El azabache se encogió de hombros. La mayoría de la gente que sabía que clase de relación mantenía el con su novia siempre se apresuraba a juzgar y no la culpaba, tal vez era mal visto, aunque el vienestar que le provocaban no lo cambiaría por nada. —No deberías de crucificarme sin entender primer. —Mia de verdad que no lo entendía. —Iluminame. —A pesar de que la idea le parecía más que descabellada, tenía curiosidad de saber. La azabache se abrazo un poco más a sí misma, el viento de la noche era cada vez más frío. Logan se percato de ese detalle, así que decidió ofrecerse para llevarla a su casa. —El único taxi que encontrarás ahora será el que pase a las seis de la mañana, y para eso... —Miró su reloj—. Faltan dos horas y media. A menos que quieras que Bruno te lleve. —No, no quiero hablar con él ahorita. —Lo supuse. —Logan se quedó esperando una respuesta y Mia suspiro pesado al no tener otra alternativa. —Vale, acepto. —El azabache sonrió y alzo la mano, para que uno de los vale parking le entregará su auto. Mia aún seguía atenta a la explicación, no se le había olvidado el tema. Minutos más tarde ella y Logan estaban dentro del auto rumbo a la casa de Cohen, se sentía un poco extraña, había preferido que un extraño la llevara a su apartamento antes de pedírselo a Bruno, aunque tampoco era como si su novio se hubiera preocupado mucho de cómo se iba a ir del club. Sus pensamientos divagaron sobre la propuesta de Tara, miró de reojo a Logan, tenía que admitirlo que el chico era atractivo, mucho a decir verdad, pero de eso a ya imaginarse en una situación distinta era otro nivel. La idea de que su novio estuviera desacuerdo en todo el plan era aún peor, se mordió el labio. ¿A caso lo estaba considerando? Negó. —No lo piense mucho. —Logan alzó la voz sacándola de su ensimismados pensamientos. —¿Qué? —Ella lo miró. El chico río. —Estas pensando sobre la propuesta de Tara ¿no? —Mia asintió un poco preocupada, no pidia ocultarlo. —¿Tú has hecho eso alguna vez? —Logan siguió mirando hacia al frente, no sabía como tomaría su respuesta. —Si, lo he hecho antes, fue agradable... —¿Al final que paso? —El chico frunció el ceño, entonces creyó entender cuál era la duda de Cohen. —Cada uno regreso con su pareja y vivieron felices para siempre. —Rio ante lo último. Mia soltó un puchero, haciendo que Logan la observabara un poco distraído por el tierno gesto. —No te burles... —No lo hago, te lo prometo. Se que tienes dudas, pero te prometo que estaremos bien, al final tu podrás volver con Bruno, y retomarán su relación mucho más viva que antes. —Trató de convencerla. —¿Entonces tú... estas desacuerdo con esto? —dijo casi sorprendida. Logan se encogió de hombros y se estacionó sobre la acera, justo en el edificio donde vivían Cohen. Se giró un poco sobre su asiento para mirarla mejor. —Eres hermosa. —dijo enigmático—. ¿Cómo podría siquiera negarme a estar contigo?
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