Miranda la miró más curiosa todavía. No entendía lo que le quería decir. —¿Por qué el novio de la tal Tara estaría cuidándote? —Mira estaba a punto de hablar cuando Clara toco a su puerta. —Pasa... Clara se abrió espacio entre la puerta para pasar con un enorme arreglo floral, sus ojos se abrieron en demasía, la primera persona que se le vino a la mente claramente fue su novio, era extraño por que en los cuatro años que llevaba juntos jamás había tenido un detalle como ese. —Pero mira eso. —Miranda también se notaba sorprendida, y no era para menos, el arreglo era enorme. —Ponlo aquí. —Mia señaló una mesa más grande dentro de su oficina, para que pusiera el arreglo en ese lugar. —Ahora si se bolo la barda ese idiota. —Miranda se acercó junto con Mia para verlas mejor, era hermoso

