Antes de la boda* Mia se miró sobre el espejo de la habitación que ocuparía para ese gran día, todo estaba preparado, los invitados, la comida, la orquesta, era una fiesta sencilla pero con muchas cosas que había planeado. Tenía que reconocerlo, se veía bien, aunque sus ojos fueran dos luceros apagados. Se peino de nuevo el cabello, no había querido salir de ahí por el mal augurio de encontrarse con Bruno, aunque eso no era realmente verdad, su más grande temor era darse cuanta de su error y salir corriendo de la iglesia. No lo haría, se lo juro así misma, así que con toda la actitud del mundo se dijo sobre el espejo que todo estaría bien, que ella estaría muy bien. Suspiro profundamente antes de que su mamá entrara a la habitación y la mirara casi ensoñada. Mia se veía hermosa, no ha

