Mia condujo hasta su oficina, en el camino siguió pensando de Logan, ¿El creiria que era alguien fácil por aceptar vivir en su casa? Se mordió el labio ante la posibilidad, no quería que sintiera eso, no quería que la viera como una cualquiera. En ese momento su celular empezó a sonar, se sobre salto un poco al estar sumergida en sus pensamientos, había estacionado el auto en el estacionamiento del edificio y busco su móvil en su bolso, pensando que tal vez podía ser Bruno, preguntando como estaba, pero estaba errada sobre ese pensamiento. —Avísame cuando llegues a tu trabajo, me quede preocupado por ti, la próxima vez insistiré más para llevarte personalmente, no me gusta que andes sola en estos momentos. —Leyó en el mensaje—. Por cierto. Te invito a comer. Dique que si. El corazón de

