Ante la anécdota de aquel asustadizo pero simpático muchacho que hablaba exaltado y haciendo muchos ademanes ella se rió a carcajadas
-No te rías, bueno si es gracioso - Él también se rio, continuaron conversando era tan simpático que la tenía envuelta en risas aun sin querer hacerlo, una profesora llegó y les dio acceso entonces más alumnos comenzaron a llegar, esperando que sonara la campante para ingresar a las aulas, ellos permanecieron en la entrada junto a la sala de maestros
-Comienzo a pensar que te burlas de mi - Expresó el chico
-No, lo perdona jeje pero es que el frío tiene la culpa y luego con tus historias no puedo evitarlo jeje-Explicaba Elena entre risas, la escuela comenzó a llenarse y en un momento él muchacho se despidió y se fue quizá buscando a sus compañeros de aula porque él pertenecía al grupo Díez del tercer grado los que ya estaban a punto de graduarse, tenía apenas quince años y era dos años mayor que Elena que apenas estaba en el grupo tres del primer grado pero desde aquel momento el chico le había causado una gran impresión si algo amaba ella era la felicidad y él la mantuvo así casi una hora seguida, Elenita tuvo tiempo suficiente para notar que el muchacho era guapo era más alto que ella y era de buena complexion, de piel clara y pecosa, su cabello era castaño y algo largo con fleco de lado algo así como de hongo del frente pero más a la moda.
Durante sus clases incluso pensó en el durante el descanso le contó a sus amigas sobre él grabe error para ella, no sabía si lo vería ya que nunca lo había visto antes de aquel encuentro tan temprano, del bar o de sus dos amigas Olga y Jessica y con muchas golosinas caminaron recorriendo todo el partio de la escuela hasta que él apareció en ante sus ojos, estaba conversando con un grupo de amigos en pleno patio techado y el resaltaba porque ella solo lo veía a él
-Es él, ahí está - Se giro avergonzada porque no quería que él la viera y pensara que lo estaba buscando o le gustaba, ella no sabía si le gustaba pero no lo podía sacar de su cabeza no fue amor a primera vista pero una hora con el basto
-Ven vamos, ¿Cómo dijiste que se llama?- Preguntó Jessica
-¡William! - Declaró Olga - Lleva toda la mañana diciéndolo ¿Cómo se te olvida?
-Vámonos que vergüenza, vámonos - Suplico Elena pues ni ella sabia que pasaba.