Así Elena recordó las muchas veces que su padre la había golpeado sin motivo, entendía que en esa ocasión no debió gritarle, pero siendo ella más chica y el estando borracho y como siempre era brusco con ella, su madre quiso prevenir alguna herida pero la situación sólo empeoró
-Dejala, la vas a lastimar - le espetaba Janeth a Santiago que ebrio empujaba a su hija jugando era niña de nueve años quizá
-Nombre si ella si aguanta, no es como cualquier mocosa - dicho eso Santiago se levantó y tomó a Elena de cabello que usaba al hombro en ese entonces y comenzó arrastrarla por toda la casa Janeth no sabía que hacer porque su esposo estaba borracho ¿Y si la lastimaba más? Cuando él la soltó Elena trataba de aguantar el llanto y evitaba moquear su madre la abrazo
-¿Estas bien? - Preguntó asustada la niña sólo asintió tratando de ser fuerte como su padre quería.
Ese mismo día Santiago la había querido enseñar a usar herramientas y accidentalmente le corto una mejilla con un desarmado, era un cortada recta y poco profunda pero le recorría toda la mejilla, por lo que le pidió que guardarán el secreto de su madre o se enojaría, en cambio como en el patio había un varilla suelta que salía de los cimientos de la casa le pidió dijera que se callo y se raspó con ella, la niña nunca había querido decepcionar a su padre así que trataba de reprimir el dolor y el llanto, la naturaleza de Elena era sensible y llorar para ella era inevitable le venía como respirar y si lloraba y no quería ser vista lloraba siempre con coraje, su madre la llevó a dormir para evitar que Santiago hiciera otra tontería, así que si bien Elena tenía no una sino muchas buenas razones para ocultar su noviazgo, ella nunca le había temido a su padre sino hasta que la boca le había sangrado, pero incluso a esas alturas ella no se había dado cuenta de que le tenía miedo pero después lo descubriría, por ahora, para ella seguía siendo "El mejor papá del mundo"
El Lunes todos hablaban sobre la fiesta de navidad, su colegio era mis estricto en sus reglamentos pero en esa ocasión en particular tenían permiso para usar el atuendo de manera libre, solo claro respetando ciertos estándares, no escotes o prendas rotas, Elena se emocionó y creía fervientemente que esa sería su oportunidad para verse bonita, así que debía encontrar la manera de hacerlo.