>JULIETTE Un hombre entró bruscamente, su rostro rojo de furia, sus movimientos erráticos. No necesitaba estar demasiado cerca para sentir la energía amenazante que traía consigo. La secretaria lo seguía, tratando de razonar con él, pero sus palabras parecían caer en oídos sordos. Todo pasó tan rápido que apenas tuve tiempo de procesarlo. De repente, el hombre se giró hacia ella, sus pasos pesados resonando mientras avanzaba. Su voz, llena de enojo, retumbaba en las paredes, aunque no podía distinguir exactamente lo que decía. Era como si cada palabra estuviera cargada de veneno. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Di un paso hacia delante, con la intención de intervenir de alguna manera, pero el miedo me detuvo en seco. Ella estaba intentando mantenerse firme, pero la amenaza que

