No he podido dormir nada, estoy con trauma, shock, depresión, tristeza, confusión... ya ni entiendo mis sentimientos. Le doy una mirada al reloj en la pared ¿6am? Cierro los ojos, mi mente está saturada, entre la propuesta del señor Donovan y la idea de terminar cualquier lazo con Daniel. ¡La vida es difícil!
No puedo dejar de pensar en la propuesta que me ha hecho, sé que si dejara que mi orgullo se esfumara, no tendría ningún problema en pagar la escuela. ¡No lo haré! Quizá debería dejar todo por la paz e irme del país. Recibo otro mensaje de Daniel, no puedo creer que haya dicho semejantes cosas y yo como tonta reaccionando a su cuerpo. Cojo la tarjetita que me dio Christopher, supongo que no puedo casarme con él por dinero, quiere pagar mis estudios y solo sería por los seis meses que me faltan... aunque, no quiero meterme a la cama con él otra vez.
Puff. ¡Quiero una taza de té! No hay malas vibras que un delicioso té no pueda quitar. Bajo a la cocina con mala gana, me sirvo un té con vainilla y ¡Bam! ¡Aleluya! Me siento de mejor humor, de hecho, ahora que lo recuerdo, no he comido nada desde el desayuno de ayer, pero no tengo hambre así que lo dejo pasar.
Paso la mañana entre escuchar música y tomar varias coca colas, tantos mensajes de Daniel me tiene hasta la coronilla, decido apagarlo e ignorarlo. Me duele la cabeza y creo que por tantos pensamientos que revolotean en mi cabeza, ¡me duele el cerebro! esa maldita pregunta me sigue matando ¿Casarme? ¿Por dinero?
Pasando el medio día sigo en la misma tarea, me he leído Las desventuras del joven Werther, pobre chico, siendo un apasionado y sentimental, conoce a Carlota... Pero no es mujer para él. ¡Pobrecillo! Me pongo a llorar a medias de los párrafos. Mis lamentos por el pobre joven se ven interrumpidos por mi celular, ¡no debí encenderlo! como seguramente es Daniel lo tiro lejos y sigo lamentándome. Vuelve a timbrar anunciando un mensaje, ¡pesadito!
¡Por Dios! Weather ha decidido besar a Carlota... ¡Qué fuerte! Continuo mi lectura, tengo lagrimillas en los ojos... "¡Adiós para siempre!" se besan y él regresa a su casa y se s*****a. ¡Qué fuerte! Weather... yo puedo darte amor.
Dejo el libro en el sillón, necesito ir al baño y de paso dejar de llorar por Weather, me enamore de su personaje. Escucho mi teléfono timbrar, como bien ha hecho Weather me encuentro en valor de contestar y decirle a Daniel "¡Adiós para siempre!"... espero y no se suicide después.
"Señorita Neuer, Al no responder mis llamadas me imagino que ha rechazado mi propuesta, me temo que no volveré a verla. Att: Christopher Donovan"
¡No es Daniel! ¿Rechazar su propuesta? ¿Se refiere a casarnos? Reviso la hora y en efecto han pasado dos horas desde que envió el mensaje. No quiero quedar como maleducada, así que lo llamo... un timbrazo... dos timbrazos... tres y nada. ¡Yo lo intente! Una llamada de Daniel me espanta... "¡Adiós para siempre!" declino la llamada.
Los golpecitos en la puerta me frustran, no entiende que ya no quiero verlo. ¡Voy a enfrentarlo! Respiro hondo, me preparo mentalmente y ruego al joven Weather que me de su valor.
-¡Daniel, ya te he dicho que...- cierro la boca de golpe. ¡Madre Santa! ¡Christopher!
-Señorita Neuer, me temo que no soy la persona que esperaba ver- frunce el ceño. ¿Está enojado? ¿Es por qué no conteste?
-No es que... yo... emm...- suspiro -¿Que hace aquí?- le regalo una media sonrisa.
-¿Me permite pasar?- arquea una ceja.
¡No, por mi hablemos aquí!
-Sí, entre por favor- sonríe. -¿Quiere algo de beber?-
-¿Esperabas que viniera Daniel? ¿Habéis retomado vuestra relación?- frunce el ceño. -¿Has estado llorando? ¿No me digas que ha venido a molestarte? ¿Por qué no lo terminas de una buena vez?-
-Vale. Esas son muchas preguntas. Daniel no ha dejado de llamarme y creí que vendría a buscarme. Sí, he llorado, me leí Las desventuras del joven Weather y quede sentimental, posiblemente también tenga pensamientos suicidas pero nada grave.- sonríe.
-Espero que no cometas el mismo error de Weather y termines arriesgando todo por un amor que no valía la pena- arquea. Frunzo el ceño, yo no lo veo de esa manera.
-Creo que tenemos diferentes puntos de vista, pero de todas maneras estoy segura que no es lo que quiere hablar conmigo- ladeo. Se encamina hasta el sillón principal, coge el libro y sonríe.
-Supongo que tiene razón. ¿Has pensado en mi propuesta?- sus verdosos me miran expectantes.
-Bueno... claro que lo he pensado, no es como si todos los días llegara un tío bueno y me dijera: Hey Soph, ¿Cásate conmigo?- explota en una carcajada.
-¿Tío bueno?- me sonrojo. -Veo que lo has pensado, ¿tienes una respuesta?- desliza sus largos dedos por su barbilla. –Aunque debo decir que me siento complacido de ser un "tío bueno".- me guiña un ojo.
-Bueno, muy bueno.- sonrió. -Aunque... no tan bueno pero me conformo con lo que cayó.- comienza a reír.
-Eres muy divertida- me mira. Su mirada verde me repasa, no lo sé pero me gusta y quizá podría aceptarlo. Necesito de él y prácticamente el necesita de mí.
-No lo soy- ladeo.
-Lo eres, me agrada que sonrías, no soporto verte triste y llorando por el malnacido de tu ex novio- gruñe. No sé qué responder, así que solo lo observo. Pasamos largos minutos solo observándonos, ninguno dice nada más.
-Y qué piensas ¿aceptaras?- masculla. Me mira, logro notar un atisbo de esperanza, ¿qué tan importante es ese negocio? –De verdad que te necesito, piensa en esto como un negocio que nos beneficiara a ambos, trabaremos juntos y todo resultara de lo mejor.-
-Lo he pensado, me gustaría terminar mis estudios y... quizá podrías ayudarme.- resoplo. No puedo creer que este aceptando esto. -¿Por qué me has elegido a mí? Solo nos hemos visto una vez, ¿confías lo suficiente en mí para poder hacerme tu esposa? No es que yo sea una delincuente pero ¿Qué te hace pensar que no te estafare o algo por el estilo? Mira que yo podría ser una criminal.- ladea. Me mira y creo que le divierte lo que digo. –También has de tener otras mujeres que lo harían encantadas sin pedirte nada a cambio, ya sabes de esas que "Ay, mi amor estas bueno casémonos ya"- comienza a reír a carcajadas.
-Sophia, eres hermosa y no tengo idea porque pero confió en ti, sé que podrás ser una buena esposa para mí- se acerca, sujeta mis manos dejando suaves caricias. -Prometo que no te arrepentirás, no te pediré nada a cambio, nada que no quieras hacer.- sonríe con un atisbo de picardía.
-¿No tendré que acostarme contigo?- arqueo una ceja. Su expresión cambia, creo que se tensa pero sonríe, niega y toma mis manos.
-No tendrás que hacer nada que no quieras- besa cada una de ellas. Que, no es que yo quiera repetirle ¿O sí?
-Entonces, sí- sonrío. ¿Qué estoy haciendo? ¡Aceptando una propuesta de matrimonio con un desconocido! Bueno, por lo menos si muero joven podre decir que cumplí casi todos los sueños que una mujer tiene para la completa adultez. -¿Has escuchado?- pregunto al ver que se queda como una estatua.
-¿El qué?- pregunta. Evito rodar los ojos. -¿Qué has dicho?- me toma de los hombros.
-He dicho, acepto ser tu esposa- susurro. Se relaja y sonríe, me mira buscando seguridad en mis ojos y se la otorga.
-¿Estas segura?- no puede creerlo. Me abraza con tanta fuerza que podría asfixiarme, el hombre planea quedarse viudo antes de tiempo.
-Si- asiento.
-¿Muy segura?- repite. Ruedo los ojos. ¡Qué pesadito!
-Si vuelves a preguntar, te juro que te saco a patadas- gruño. Abre los ojos sorprendidos, si, si, no soy tan paciente. –Solo bromeo, te sacare de buena manera.- abre la boca, la cierra y finalmente la abre para decir algo.
-Es que... yo... bueno... está bien- comienzo a reír. Me mira serio, pero que tontín es el trajeado.
-Perdón- hago un mohín. -Entonces... ¿Cuándo es la boda?- me mira y sonríe.
-Mañana mismo- expresa. Abro la boca incrédula. ¡Esta de locos! ¿Mañana? ¿Cómo le diré a Emilie? No... No voy a decírselo, no le diré a nadie.
-¿Mañana?- pregunto atónita.
-Sí, mañana. Necesito firmar ese contrato lo antes posible y tienes que ser mi esposa para ello- sonríe. -No te preocupes, los pagos de tu universidad ya están hechos- ladeo.
-¿Qué? ¿Cómo sabias que aceptaría?- pregunto.
-La pagaría aunque no te casaras conmigo, iba a ser mi pago por desayunar conmigo- sonríe.
-¿Y si me arrepiento en este momento?- arqueo una ceja.
-¡Te demandaría!- ríe. Suelto un oh. -No te preocupes, dedícate a tus estudios y yo me dedicare a hacerte la esposa más feliz del mundo por estos seis meses- sonríe. ¡Me sonrojo! Por no entiendo que razón me tiro a él colgándome como un mono.
-¡Gracias!- sonrió.
Mañana me casare con este hombre, me casare con un completo desconocido que me ha pagado los estudios.