El celular suena en algún lado de la habitación, trato de buscarlo en la mesa de noche pero no le encuentro desisto cuando una oleada de calor me recorre el cuerpo, aprieto con mis manos la pierna de mi esposa. Muerdo mi labio para no gritar, necesito hacerlo dejarle saber a mi esposa cuanto disfruto de ella. Pero si lo hago despertaré a mi hija. El celular vuelve a sonar, pero en esta ocasión tengo mis manos recorriendo la espalda de mi esposa, disfruto de sus labios. Sus gemidos exquisito. Del temblor de su cuerpo que me indica el buen trabajo que hice haciéndole el amo. — No te detengas amor. — Ella acaricia mi rostro. Susurra muy cerca de mis labios que siga. — Te amo. — Te amo más. — Beso su cuello, acaricio sus senos con cuidado porque los tiene adoloridos. La escucho quejarse pe

