Ascenso

1949 Words
Hoy es el día, iré a ver a Don Enrique necesito saber si aún hay un puesto para mí en su restaurante. Una vez lista y luego de desayunar me despido de Raine y mamá, Liam salió temprano rumbo a su trabajo por lo que no me pude despedir de él. Al salir del departamento camino a la parada por donde pasa el autobús que debo tomar. El viaje es tedioso, había olvidado lo que es viajar en bus. Al bajar camino unas cuadras esquivo unos charcos de agua que dejó la lluvia de anoche. Lo que no me esperaba era que un auto lujoso pasara a toda velocidad y me salpicara. — !! Idiota !! — De seguro el tipo es un arrogante que se cree el centro del mundo. No tiene respeto por los demás. — — ¿ Estas bien ? — Una mujer es amable en preguntar. Pero que tonta su pregunta. ¿ Tengo que ir a ver a Don Enrique y suplicarle trabajo. ? Estoy empapada. Respiro profundo y sonrió, la señora no tiene la culpa de esto. — — Lo estoy. Solo que tengo que presentarme a una entrevista de trabajo y así — Señalo mi Ropa. — no tengo buena presencia. — Lo siento. Espero te vaya bien de todos modos. — Gracias. Pego media vuelta y sigo caminando. El restaurante está frente a mi. No lo puedo creer, está repleto. Sonrió porque le a ido muy bien a Don Enrique. — ¿ Ali ? ¿ Que haces aquí ? — La castaña deja la bandeja en la barra. — Hola Mile. — Me abraza. Pero me alejo para no mojarla, señaló mi ropa, ella levanta sus hombros sin importancia — — ¿ Que haces aquí. ? — Necesito hablar con Don Enrique, ¿ Está ? —Si. Pero está esperando su sobrino que hoy viene de Italia. Hace muchos años que no lo ve y quiere impresionarlo, creo que con una cena. No lo escuché muy bien porque iba de aquí para allá. Pero pasa, seguro se alegrará de verte. Le agradezco y camino a su oficina, golpeo suave y abro. Un muy atareado Don Enrique va y viene. — ¿ Alisson ? — Hola Don Enrique. Disculpe que lo moleste. — No se porque estoy tan nerviosa. — Se que está ocupado pero necesito saber si mi puesto de mesera sigue disponible. — Don Enrique viene dando zancadas y me abraza. — — Bienvenida. — Me agarra de la cara y besa mi frente. — Tu Locker sigue disponible. Empiezas ya. — Sonrió y lo vuelvo abrazar. — Salgo dando saltos de alegría. Lo conseguí, es lo único que escribo a Liam. Me alegro muchísimo responde. Llego a mi casillero, un delantal con mi nombre sigue en el mismo lugar que lo deje cuando me fui. Solo que esta limpio y perfumado. — ¿ Alisson ? — Hola Oscar. — Nos abrazamos. — — ¿ Vas a trabajar nuevamente aquí ? — Así es. — ¿ No funcionó lo de ser pasante en empresas Clark ?. — Lo escucho atenta. El recuerdo del día en el que Teo y Kelsey me atacaron sin yo saber porque me gritaban vuelve y me estremece. Dejo mi bolso en el locker y lo cierro. Solo llevo mi celular. — — No funcionó. Es una historia larga. En otro momento te cuento. ¿ Entras o sales ? — Entro. Caminamos al lado de Mile quien nos asigna una mesa, camino para ir atender una familia que acaba de ingresar. Veo que el auto que me empapó se detiene, de él baja un hombre. Se ve que muy importante, por su postura erguida a demás va rodeado de hombres. Ingresa al restaurante se sienta en la barra y pide un trago sus hombres se dispersan por cada entrada del lugar. Le tomo el pedido a la familia, lo llevo a la ventanilla de la la cocina. — Ali, Don Enrique te llama. — Afirmo, paso frente a la barra, el hombre me mira de arriba a bajo con mirada prepotente. Suspiro debo tranquilizarme, camino a la oficina de mi nuevo jefe. Golpeo e ingreso, lo veo atareado. — — Don Enrique ¿ Que sucede. ? — Quiero que te hagas cargo de la zona VIP. Vendrá un hombre muy importante para tener una reunión y necesita ser bien atendido. Y a Loren se le ocurrió enfermarse. Habla sin quitar los ojos de los papeles. Rasca su cabeza con frustración. Me acerco y observo que es el programa de ganancias del restaurante. — Don Enrique ¿ Me permite ? — Señalo los documentos. Él si duda me da su lugar. — Comienzo a analizar las estadísticas del los tres meses que han pasado y hay mucha pérdida. Hay algo que no está nada bien aquí. — Don Enrique por lo que veo hay perdidas grandes. Pero tendría que analizar bien las cosas. ¿ Me permite llevar los documentos ? Es para estudiarlos bien. — Si querida. Confío en ti. Le sonrió, me llevo los documentos, los guardo en mi bolso. Voy a la zona VIP arreglo las mesas, los platos, cubiertos, todo para que la reunión sea agradable. El tipo que es el dueño del auto que me empapó ingresa a la zona VIP. Ni siquiera tuvo la decencia de disculparse. Pero como solo soy una mesera mi palabra no vale. Todas las personas que vienen a la reunión llegan y se ubican en las mesas. Así que si es importante el tipo, me quedo en un rincón por si necesitas de algo. — ¿ Don Enrique te hizo firmar ? — ¿A que se refiere ?— Uno de los hombres de la reunión se acerca a mi. Su mirada si que da miedo. — — Esta reunión es confidencial. Nadie puede escuchar. Si Enrique te dejo estar es porque confía en ti. Pero sabe que debes firmar los documentos de confidencialidad. — No lo hizo. Pero si gusta podemos ir los dos y que me haga firmar. Si así lo desea ¿ Señor ? — Oscar. Y así lo hicimos, Don Enrique se disculpa con el tal Oscar y me hizo firmar unos documentos. — Verás es que mi jefe es muy estricto cuando se trata de sus reuniones. Viene aquí porque ama la comida del viejo Enrique. Pero eso no lo escusa de los documentos que debe firmar. — Entiendo. Oscar, no se preocupe. Llegamos de nuevo a la zona VIP. Me quedo en un rincón haciendo mi trabajo. Que sirviendo a lo que ellos pidan. No puedo creer lo que escuché en esa reunión. Pero como firme un documento no puedo ni hablarlo con mamá. Se ve que el tipo es muy muy pero muy importante. Cuando me ponía nerviosa ante la conversación de los tipos Oscar me tranquilizaba con la mirada. Dios ¿ No tienen remordimiento alguno ? Mi día fue atareado, Don Enrique le informa a Mile que al cerrar la caja me de las estadísticas a mi. Por lo que tuve esperar a que el restaura te cierre. — Hola llegué. — Dejo la copia de la llave que me dio Liam en la mesa de la entrada. Mi pequeña viene a tropezones la tomo en brazos y huelo su perfume. — — Hola hija ¿ Como te fue ? — Bien ma. Don Enrique me dio el trabajo de inmediato. Se ve que estaba desesperado. Tengo que ayudarlo a ver las estadísticas de las ganancias. Se veía frustrado, me permitió traer los documentos así que luego de cenar me pondré a estudiarlas. — ¿ Le diste un baño a Raine ? — Nop. Fui yo. — Bonnie llega a nuestro lado. — La pequeña se embarro hasta el cabello con papilla. — Pequeña salvaje. — Digo y mi hija ríe. — Esperamos que Liam llegue, no se ve nada contento pero disimula muy bien. Nos sentamos a la mesa y cenamos. Tres días después de trabajar y estudiar las estadísticas logré encontrar el error. Así que al llegar al restaurante saludo apresurada a mis compañeros, ingreso de inmediato a su oficina. Me detengo de golpe al ver abrazar a un hombre joven a mi jefe. — Mio nipote. — Don Enrique está muy emocionado. Lo sujeta del rostro y le da dos besos en la mejilla, costumbre Italiana lo se porque un día me contó un poco de las costumbres. — Alisson quiero presentarte a mi sobrino. El joven se da vuelta, me quedo sin aliento. Es muy guapo, su sonrisa me pone muy nerviosa. — Hola Alisson. — El joven llega a mi lado toma mi mano y besa el dorso. Me pongo muy nerviosa, no sé porque. Lo que si se es que habla inglés muy bien. — Soy Amadeo. — Hola Amadeo. Encantada. — Miro a Don Enrique que sonríe ante nuestra interacción. — — ¿ Que haces hoy Alisson ? — Don Enrique me sorprende con su pregunta, lo miro confundida. — — Trabajar Don Enrique.— El simpático hombre se ríe ante mi respuesta. — — Claro. Pero luego del trabajo. Verás mis sobrino tiene que pasar el resto del año aquí por un trabajo muy importante y no conoce a nadie. Y como verás yo estoy muy ocupado. ¿ Podrás ser su guía turista. ? Sonrió incrédula ante lo que Don Enrique me pide. Este viejito está tratando algo. — Eso depende. — ¿ De que ? — El joven guapo coloca sus manos en los bolsillos tomando una postura relajada. — — De que si le gustan los niños. Verá Señor. — Amadeo. — Dice serio. — Solo Amadeo. — Verás Amadeo. Tengo una pequeña hija de la cual hacerme cargo luego del trabajo — Verás Alisson. Lo que no sabes de mí es que amo a los niños. Y se llevan muy bien conmigo. — Ookk entonces después del trabajo. Vamos por mi hija. Ahora Don Enrique descubrí la perdida de dinero que tiene. — ¿ Perdida de dinero ? — Su sobrino se pone serio. — — Si sobrino. Mi negocio no está del todo bien. Pero aquí la muchacha es muy buena con los números. Me ayudo a descubrir en que fallaba. — Vaya a parte de hermosa inteligente. — Dice el joven con una sonrisa pícara y no se porque justo la saliva que trataba paso por otro lugar de mi garganta. — Comienzo a toser porque me trapique con mi propia saliva. De inmediato Don Enrique me sirve agua fresca de la pequeña heladera que tiene en su oficina. — ¿ Estás mejor ? — Si gracias. Solo me trapique. Don Enrique hay compras que se están haciendo que son innecesarias. Eso genera pérdidas. — ¿ Compras ? ¿ Que compras ? Tomo los documentos y los Extiendo en el escritorio. Tomo un marcador y Señalo las cuentas bancarias a las cuales se transfirieron dinero. — ¿ Esta caja de cubiertos las mando a comprar ? — No recuerdo. Comenzamos a verificar todas las compras que se han realizado que él no autorizo. — ¿ Quien es el encargado de hacer las compras ? — Loren. — ¿ Hace cuanto no viene Loren ? — Tres semanas. — ¿ Le a llamado ? — Si. Pero no responde. — Don Enrique. No quiero ser aguafiestas, pero creo que Loren le a estado robando. Antes de culparla hay que averiguar bien. — Eres una gran chica Alisson. Gracias por tu ayuda. Te daré un ascenso. Abro mis ojos cuando lo escucho decir lo del ascenso. Recién ayer empecé y ya me asciende. Eso es un gran milagro.
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