Sentí que me trataban como un trapo, aunque gritaba que no quería estar con ellos parece que no me escuchaban.
Mi piel sentía como marcaban sus dientes, gritaba y gritaba y no me soltaban. Llego un momento que me iba a rendir y dejar que terminaran así me dejaban en paz, pero como si el cielo oyera mis suplicas alguien los quito alejándolos. Todo paso tan rápido que no tuve tiempo a reaccionar, solo los vi a los tes en el suelo quejándose de dolor.
— Ali se termino. — Una mano toca mi brazo tan suavemente, ese solo toque me hizo reaccionar. Y ahí lo vi, sus ojos expresaban rabia y a la vez preocupación. Estire mis brazos para abrazarlo, escondí mi rostro en el hueco de su cuello deje que todo lo que estaba conteniendo en medio del ataque pudo salir cuando sus brazos me protegieron. —
— SSSHHH, ya esta. Ya paso, no volverán a tocarte. — Su voz de a poco me tranquiliza. —
— ¿ QUE SUCEDIO AQUI ? — Don Enrique, mi jefe ve la situación y no se ve contento. —
— Don Enrique. Quiero a estas tres basuras fuera de este lugar. No quiero que vuelvan a pisar su restaurante. — Dice Liam. —
— ¿ Pero porque motivo muchacho. ?
— Se atrevieron atacar a su empleada. — Me separo de él para poder afirmar lo que dice Liam. —
— ¿ Como dices ? — Limpio mis lagrimas. Respiro tratando de tranquilizar el huracán que tengo en mi pecho. —
— Así es don Enrique. Vine hasta aquí en busca de un encargo para Oscar y me atacaron. —
— Ee...ss mentira — Dice uno de los atacantes. —
— Ella se nos insinúo. — Dice otro que se pone de pie sosteniendo su brazo. —
— Malditas basuras. Los voy a fundir en prisión. — Liam se quiere acercar al que dijo que me les insinué. Pero lo detengo. —
— Llame a la policía don Enrique.
— Ay ay, lo que me espera.
Don Enrique sale del deposito sujetando su cabeza, Liam me toma de la mano para salir del deposito, pero encierra a los atacantes en el ates de que escapen. Me pregunta donde esta la cocina, lo guio a ella, de forma caballerosa me pide que me siente en una silla lo hago mientras él va por un poco de agua, miro mis manos que tiemblan debido a que aun estoy conmocionada por lo que paso, están con sangre pero no se de quien será. Sigo mirando mis brazos que ya comienzan a tener moretones.
— Toma, bebe esto, te calmara. — Le hago caso y bebo el agua. Él coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja murmura algo pero no escucho que es. —
— Ya están aquí. — Don Enrique entra a la cocina. Dejo el vaso en la mesa que esta cerca de mi recién ahí me percato que mis compañeros me miran extrañada. — ¿ Estas bien muchacha ?
— No don Enrique.
— Lo siento.
— ¿ Que me dice ? Si hago la denuncia afectare mi empleo. — Don Enrique suspira. —
— El cuidado de mis empleados es mi responsabilidad así que no, no afectara tu empleo. Ve con los oficiales y dile todo.
— Gracias Don Enrique. — Lo abrazo él se tensa pero segundos después me devuelve el abrazo. —
— Te acompaño a la comisaria.
Afirmo ante lo que me pregunta Liam, voy por mis cosas al casillero cuando Mile quien esta dejando sus pertenencias y comienza su turno ahora me ve.
— ¿ PERO QUE SUCEDIO CONTIGO ? — Sus ojos se abren camina a mi lado y toca mi cuello por lo que siento un leve dolor. —
— Después te explico Mile, tengo que irme.
— Ok. Cuídate.
Me abraza por un corto tiempo y se va dejándome para recoger mis cosas. Al salir Liam me espera al igual que las patrullas con los sujetos esposados en su interior.
— Te llevo a la comisaria.
— No es necesario Liam. Puedo ir sola te agradezco mucho que me ayudaras.
— Nada de eso. — Me toma de la mano y me arrastra hasta un lujoso para ser exactos un BMW color azul. Abre la puerta para mi y cuando subo la cierra para correr a su lugar. En menos de 20 llegamos a la comisaria. —
— Buenas noches venimos hacer una denuncia. El oficial Benítez me dijo que diera su apellido. — Dice Liam al oficial de la mesa de entrada. —
— Bien. Aguarde un segundo. — Dice el hombre de bigotes, toma el teléfono y llama a alguien para después colgar. —
— Aguarden un segundo viene en camino.
— Muchas gracias.
Esperamos unos 25 minutos cuando vemos que traen a mis atacantes y los ingresan a un sector que no puedo ingresar.
— Disculpen la demora. ¿ Señorita ?
— Campbell.
— Bien. Señorita Campbell venga conmigo.
El oficial me lleva por un pasillo casi claustrofóbico, me hace ingresar a una sala donde hay dos oficiales mujeres.
— Las oficiales le tomaran fotos para las pruebas la harán llenar una ficha con sus datos. Cuando este lista volvere para tomar su declaración. ¿ Si ?
— Ok. — Estoy en shock. Jamás en mi vida vi que trabajaran tan rápido los oficiales. —
— Hola linda. Soy la oficial Milla Verónica. — Me dice una de las oficiales, la mas joven al parecer. — Necesito que te ganes justo donde esta la cruz. Tomaremos una foto con tu ropa puesta y luego te pediremos que te la quites para guardarla como evidencia.
Hago lo que me pide primero me toman una foto con el uniforme puesto, luego comienzan a sacarme fotos de cada parte de mi cuerpo donde hay heridas y sangre. Porque al parecer no me di cuenta pero lograron sacarme sangre. Tomaron muestra de la sangre que había en mis manos.
— Señorita mire. — Me pide la oficial Milla. Me acerco a ella y en una computadora comienza a mostrarme cada foto. — Estas fotos serán archivadas y entregadas al oficial que tomara su declaración.
— Gracias oficial.
— Lamento lo que te paso. — Por primer vez habla la oficial que me tomo las fotos. — Toma, ponte esto hasta que algún familiar te alcance ropa.
Rayos lo había olvidado, no tengo quien me traiga ropa ya que mamá esta internada y Mariela cuida a mi pequeña. Y ahora ¿ Que hare. ?
Me hacen ingresar a otra habitación donde hay una mesa y un vidrio por el cual supongo están mirándome del otro lado. Tomo asiento junto a la oficial Milla, segundos después ingresa el oficial Benítez, Liam y un hombre de traje muy elegante.
— Señorita Campbell soy Julián Brown. Abogado, llevare su caso. — Miro a Liam porque no entiendo nada. —
— Confía en él. Es el mejor. ¿ Quieres que me quede o me voy. ?
— Si. Quédate. — El abogado Brown me hace sentar, Liam se gana en un rincon en una silla que pusieron para él. Los oficiales se sientan frente a nosotros, colocan una cámara en un trípode la cual me pone nerviosa pero el abogado me dice que es protocolo que graben todo para que no se pierda nada. —
— Bien señorita Campbell cuando yo me presente la mencioné dirá su nombre completo.
— Entiendo. — Benítez le pide a su compañera que encienda la cámara. —
— Soy el oficial Benítez Jonas estoy con mi compañera oficial Mila. Señorita ¿ Podría decir su nombre completo por favor ?
— Mi nombre es Alisson Campbell.
— ¿ Edad ?
— 23 — Me pide todos mis datos y al terminar me pide que comience a relatar. Lo haga desde el principio. —
— Ingrese al deposito por un encargo que Oscar mi compañero de trabajo me pidió. Senti que la puerta se cerraba, pensé que era Oscar pero al salir de entre los estantes con la botella vi a los tres agresores. — El oficial me muestra varias fotos incluso tres mas que no son de los atacantes, me pide que los identifique. Él los nombra con nombre y apellido. Para luego seguir relatando. — Iván Garner me sujeta del cuello lo sujeta tan fuerte que comienzo a quedarme sin respiración para luego rasgar mi uniforme, Ken Yong aprieta mis senos. — Recuerdo lo que viene ahora mi comienzo a desesperarme. —
— Tranquila tome agua. — Me pide Julián. —
—Arnie Moore levanta mi falta y azota mi trasero, pero no se conforma y...mete su mano en mi — Cierro mis puño y ojos al recordar. — Mete su mano en mi v****a, peleo grito que no. Iván muerde mis seños hasta lastimarme, Ken afirma su hombría en mi pierna para que la sienta y dice groserías.
Me hacen firmar unas fichas y firmarlas Liam me deja en la puerta de mi casa, le agradezco mucho la ayuda. Después de un abrazo lo veo irse e ingreso a mi pequeño departamento. Me siento en la cama lloro hasta no tener lagrimas.
Me doy una ducha para ir por mi hija quien me reconforta al sentir esa conexión cuando le doy el pecho. Me duele físicamente por las heridas debo darle de mi leche.