Pov Luciana. Veo el amago de los dos guardias levantar su arma en dirección a mi marido y en un reflejo rápido apunto a ellos volandoles los sesos en cuestión de segundos. La adrenalina me recorre las venas y el charco de sangre que tiñe el piso de rojo me hace levantar la cabeza dando a demostrar lo que soy y de los que no me avergüenzo; soy letal y me encanta serlo. Él hombre con el que estaba bailando intenta irse encima de Ángel y este le estrella un puño en la cara que lo hace volar y caer encima de la mesas. Él lugar se vuelve un alboroto y en menos de nada veo como la gente corre, gritan y un auto lleno de hombres de dos metros comienzan a llegar a resguardar al hombre que no sé quién mierda es pero del que presumo es parte de la mafia. Con una rapidez innata corro perdiéndome e

