Pov Ángel La brisa me mueve el pantalón de chanel blanco que llevo puesto, mientras el estómago se me contrae a causa de lo que ha salido de mi boca. La miro a los ojos esperando una respuesta, pero ella no me dice nada, contrario a eso enrolla sus brazos detrás de mi cuello y me besa de una manera que me eriza la piel; su beso es suave, cálido, cargado de palabras que no quiere soltar y de deseos que me gritan mucho. Llevo la mano a su cintura y la pego más a mí queriendo que el momento perdure y sea eterno, como si mi subconsciente me estuviera gritando que no está bien, no está bien amar a la hija del culpable de todas tus desgracias y que el destino se encargará de demostrarlo, pero soy terco a la hora de acariciar su rostro, besar su labios una y otra vez, reiterando con mis boca l

