Pov Luciana. Abro los ojos lentamente mientras siento el olor a hombre meterse por mis fosas nasales. Me siento en la cama y acaricio las sábanas azul rey en dónde pasé la noche; no es mi habitación, es la habitación de Ángel y como escenas de películas los sucesos vienen a mi mente enseguida; él borracho, el vomitando en el excusado, yo acariciando su espalda, sus besos, el “te quiero pajarita” y “el duerme conmigo todas las noches” Mi corazón se acelera y mi cuerpo vibra producto de las escenas. ¡Dios! No sé cómo descifrar lo que está pasando, no sé qué hacer con todo lo que él me dice, lo que él hace, con todo lo que tengo acumulado en el pecho. Me pongo de pie envuelta en las sábanas que dejo caer y camino hasta la encimera donde encuentro una…¿rosa roja? «¿Será él quién la dejó?»,

