Pov Renato, (ocho meses antes). Los últimos meses las torturas han sido las mismas, falta de apetito y humillaciones psicológicas que la han puesto a dudar de su existencia. Bajo las escaleras del sotano y camino a su lugar para detallarla. No la he soltado desde el día que intentó escaparse y por eso está muy sucia, sin embargo, los sirvientes la llevan a hacer sus necesidades porque no permito que se haga encima por nada del mundo. —Renato —susurra apenas me vé La barbilla le tiembla y sus ojos se le tornan aguado. —Piccola bionda —le respondo en el mismo idioma. —Por favor, permite que me bañe, yo… no aguanto tanta asquerosidad —me suplicante. —No sé —finjo desinterés mientras me sirvo un vaso de coñac—, la vez pasada quisiste escapar. —No lo volveré hacer lo prometo —sigue—, e

