Pov Ángel. Salgo de la cabaña y la rodeo para luego salir corriendo. Corro desesperado, mientras el frío que debería estar calandome los huesos se ha ido y solo ha quedado un sudor helado que me recorre desde el cuello hasta la parte baja de mi espalda. Las manos me tiemblan y un cúmulo de emociones se me atora en la garganta. El cabello azabache se mueve al compás de mis pasos rápidos y los labios se me tornan pálidos.. «Necesito ir más rápido» Me lanzo en el piso frío sin importarme reventarme las rodillas y meto la mano en el hueco con desespero intentando tomarla, pero no está. ¡No está joder! Parece que el río se la ha tragado y aunque debería estar saltando de felicidad todo en mí se descompone. —¡Luciana! ¡Luciana! —grito, mientras el agua helada me salpica en la cara. Asimismo

