Roberto es un joven de 23 años que vive en un orfanato de la ciudad de Madrid, España llamado " Luz Infinita", dejado al nacer con una manta gitana y un pequeño amuleto y una carta de su madre explicándole muchas cosas, la madre que lo recogio guardo la carta para en su momento, entregarselo al niño cuyo nombre era Roberto, según otra nota dejada al lado de el.
Aunque fue aceptado y se trato con ambilidad hasta que sus facciones mestizas se notaron (si; resulta que Roberto es un mestizo, su madre gitana se enamoro de un indigena Shaman Pemon del Amazonas en Venezuela) razon por la cual ha sido despreciado y tratado con inferioridad por las encargadas del orfanato y los que alli residen, pocas personas lo tratan amablemente y sienten un cariño sincero por el. Lo que no sabe Roberto es que esta mezcla unii lo dotaran de habilidades unicas que lo haran conseguir el amuleto mas preciado del Mundo: El misterioso Serafin en llamas.
Roberto desde pequeño siempre fue trabajador y aplicado, estudiaba en el orfanato donde sus notas sobresalientes destacaban de los demás niños.
En una ocasión como parte de un programa recreativo del orfanato, se dirigieron al Museo Nacional del Prado, en la ciudad de Madrid.
Ahí mientras hacían el recorrido, Roberto se quedo observando la exposición de culturas indígenas, y algo en el, sabía que esa cultura lo llamaba, y por alguna extraña razón, sentía que pertenecía allí.
Absorto en sus pensamientos viendo con sus achinados ojos grises una foto de indios, se le acerca un hombre alto, con pocas canas y arrugas que se asoman en su rostro y le pregunta:
- Interesante ¿verdad?. ¿Te gustan las culturas? Pregunta el hombre.
- Si, me gusta bastante, pero no se si pueda estudiar porque soy de un orfanato y no tengo dinero, ni siquiera se si podré ingresar a la universidad.
El hombre se sorprende al ver la madurez tan temprana que muestra el niño a tan corta edad.
- ¿Que edad tienes muchacho? Pregunta sin titubeos.
- Tengo casi catorce años señor.
- Me llamo Martin Ponce, pero puedes llamarme Martin. Creo que tengo la solución a tus problemas, pero solo si estas dispuesto a esforzarte al máximo.
- ¿Que es señor Martin? .
- Llámame Martin, sólo Martin. Primero déjame hablar con la persona que está a cargo de ti.
- Está, esta bien. Dice Roberto con nerviosismo.
- No te asustes hijo, no es nada malo. Es para que tengas un buen futuro.
El niño quien aún no entiende que quiere decir Martin, dice asintiendo:
- Está bien. Se dirigen hasta donde esta una monja vestida de hábito, con gran ojos azules y piel blanca como el papel más blanco.
- Madre Juliana, ya volví.
- Niño travieso ¿donde te habías metido?.
- Por ahí, dice mientras le evita la mirada nerviosamente.
- Si, si. Seguro estabas en la cosa esa de la magia que te encanta.
- Pues.. Dice el niño un poco avergonzado.
- Por cierto Roberto, ¿Quien es el señor? ¿Lo conoces? Pregunta ella con recelo.
- No Madre, nos acabamos de conocer. Martin Ponce, mucho gusto. Hay algo que quisiera hablar con usted. Se trata de Roberto.
Preocupada la Madre Juliana dice con nerviosismo:
-Si el lo ofendió, le pido disculpas de manera muy honesta, el es muy impetuoso, el..
Martin agita su mano con indiferencia.
- No se preocupe Madre, el no me ofendió en lo absoluto.
- ¿Entonces?.
- Roberto me comento que esta estudiando, y que le gustaría ir a la universidad pero como es de un orfanato no podrá costearse los gastos para ello.
- Si es verdad, la ayuda que recibimos se nos va en darles alimentación y que puedan aprender algo para que no se queden sin aprendizaje. Por lo menos lo básico.
- Bueno, yo puedo solucionar eso, cuando el termine su aprendizaje secundario saquele su pasaporte y visa estudiantil y yo le voy a otorgar una beca completa para estudiar Arqueologia en el extranjero
- ¿ Y eso como por qué? ¿Que beneficios obtendría usted a cambio?. Nadie ayuda a nadie gratuitamente sin obtener beneficios por ello. Dice ella con desdén.
- Se equivoca soy el director de esa universidad, y además soy uno de los dueños de este museo. La razón es porque vi un destello de luz en sus ojos al ver esas cosas. Solo he visto esa mirada en pocas personas, incluyéndome. Este niño tiene un futuro brillante, pero solo tengo una condición.
- ¿Cual? Pregunta la Madre Juliana con dudas.
- Es simple pero firme la condición que propong y es que Roberto tenga excelentes calificaciones ya que esta beca es un reconocimiento a la excelencia.
- Entendido.
- Hay otra cosa mas; Roberto tienes que estudiar no sólo la historia india, las demás culturas también, porque antes de darte la aprobación para la beca, se te hará un examen preliminar para saber si cuentas con las aptitudes para ser acreedor de la beca.
Saca una tarjeta de identificación y se la entrega al tiempo que le comenta:
- Ahí tienes mi numero de contacto y mi teléfono, suno tienes correo te recomiendo que abras uno y me escribas para mandarte la información necesaria para que te prepares.
- Ok, dijo el niño abriendo los ojos con alegría.
- Bueno, me voy, recuerda prepararte y estudiar mucho. No me defraudes.
- No lo haré, gracias por darme la oportunidad.
Roberto se fue con la madre Juliana y charlaban alegres y contentos por la oportunidad que se le presentó al Roberto, la madre Juliana le indicó a Roberto que no dijera nada a nadie hasta que fuera el momento de irse. En su inocencia juvenil él no entendía porque le pedía esto pero asintió con firmeza. Lo que él no sabía es que la Madre Juliana lo hacía para protegerlo, porque sin ella poder entender, Sor Maria, directora del orfanato, tenia un muy marcado desprecio por Roberto, lo cual ella no entendía ya que a su parecer, Roberto era el más inteligente de todos, con una agudeza mental muy desarrollada para su edad, agilidad atlética, perspicacia al análisis de problemas, ha desarrollado una habilidad estratega que lo han sacado de líos ya que, aunque Roberto no es de pelear constantemente, las pocas veces que lo ha hecho, ha salido victorioso, aunque haya estado en desventaja numérica.