Narra Santiago
Toda mi vida había crecido creyendo que a las mujeres solo se les tenia que ver por el placer o bueno eso es al menos con lo que mi padre me hizo pensar.
El decía que el día que una mujer se te metiera en el corazón habrías perdido todo. Pues ellas estaban diseñadas para hacerte sufrir y botarte, para el, a ellas solo les interesaba el dinero y el sexo, ninguna podría quererte si no les dabas ambas. Realmente no lo culpo por pensar así.
Su historia con mi madre lo llevó a odiar a todas las mujeres ya que el la encontró en su propia cama con uno de sus de sus mejores amigos y lo único que le dio como excusa fue "El es más rico que tú y podrá darme la vida que tanto soñe".
Yo tan solo tenía 8 años y aún que no entendía aún lo que sucedía sabia que mi madre no me amaba pues no le importo dejarme sin ella por irse a una mejor vida.
Después de eso mi padre hizo su propio imperio y fue creciendo su fortuna mucho más. No puedo negar que no fue el mejor padre pero sin duda alguna me habría criado muy bien, para ser lo que soy y tengo ahora.
Hace unos años mi padre se hizo socio y buen amigo de Walter Johnson un Arquitecto reconocido a nivel nacional y también mundial.
En una ocasión nos invitó a mi padre y a mi a su casa a una reunión en donde estarían algunos empresarios importantes del país. Yo acababa de graduarme de Derecho en la Universidad de Harvard y mi padre quería que me adentrará en el negocio para el día que el faltará yo quedarme con su legado. Fuimos a esa fiesta y su casa era realmente hermosa, su esposa era una mujer muy guapa pero claramente se podría notar el interés monetario en el señor Jhonson.
Había ido al baño y al salir pude ver pasar a una hermosa joven castaña de aproximadamente 15 o 16 años, su sonrisa era hermosa y sus ojos color miel me habían dejado hipnotizado.No podía dejar de mirarla. Era la mujer más bella que había visto, me encantaba como se veía y podía notar la bondad que tenía. Al preguntarle a mi padre quién era esa chica que me había dejado hipnotizado con su belleza, me dijo que era Ana la hija mayor del señor Jonhson y que estudiaba en España.
Después de eso solo la volví a ver en algunas ocasiones y sinceramente tenia el mismo sentimiento por ella, que aún que no sabía realmente que era mi corazón palpitaba a más no poder.
6 años mas tarde mi padre llegó a mi oficina y me platico que el Señor Jonhson está muy grave de cáncer y le quedaban pocas semanas de vida. Me explico que los dos habían hecho un trato en donde habría un matrimonio de por medio conmigo y su hija. No voy a negar que por dentro estaba emocionado pero a la vez tenia nervios de como reaccionaría ella pero de igual manera acepte.
Tenia tantos años sin verla, hasta en el funeral de su padre, la vi parada en una esquina con su hermoso cabello castaño recogido, sus ojos que aún me hipnotizaban color miel y esos labios carnosos que deseaba tanto besar desde el primer día que la vi. Traía puesto un vestido n***o el cual se le amoldaba perfectamente a su cuerpo de diosa, con esa pequeña cintura, sus pechos tan redondos aun que no grandes pero de un excelente tamaño y un trasero grande. Era la chica perfecta.
Tenia tanto miedo que pensara que yo me casaría con ella solo por conveniencia y lo peor que pensara que había sido mi idea. La verdad es que deseaba tanto esa boda pero a la vez sabría que ella no podría amarme y digo como hacerlo si tengo una reputación de mujeriego, egocéntrico y sin corazón.
No quería que ella me odiara al contrario, quería que ella me amara como yo lo hacía en silencio durante tantos años.
En el momento de la lectura del testamento de su padre pude ver su sufrimiento al saber las cláusulas para poder obtener lo que su padre le iba a dejar. Quería abrazarla y decirle que lo lamentaba tanto y no quería verla así, yo lo único que quería era su felicidad aún que eso significaba no tenerla nunca. Pero lamentablemente perdería todo si no lo hacía.
Esa misma tarde la vi llegar a mi oficina tan elegante y sexi, que al percatarme como me miraba no pude resistir y la besé. Fue un beso increíble, pude sentir como me quedaba sin aire pero mi cuerpo pedía más y más de ella, era lo que había esperado desde hace mucho tiempo pero en ninguna de la veces en donde lo imagine había sido tan perfecto y dulce como lo fue. Su labios eran perfectos y se acomodaban tan bien con los míos, es como si hubiéramos estado hechos el uno para el otro.