Narra Santiago. No podía dejar de pensar en lo que Ana me dijo cuando salió de mi oficina. La verdad no esperaba que una mujer tan bella viviendo en el extranjero aún fuera virgen. No puedo negar que me emocionaba la idea que yo podría ser su primera vez. No significaba que me importara si lo fuera o no en un principio. Era solo que me hacía sentir que ella me entregaría algo tan preciado, tal vez podría enamorarse de mi como yo lo estaba de ella. Pero me decepcioné cuando me dijo que no quería hacerlo conmigo y que buscaría con quien hacerlo antes de casarnos. El solo hecho de pensar que ella estuviera con otro hombre me hacía enfurecer. No quería que nadie más la tocara, no después de probar su dulces y carnosos labios, tenía un deseo por más y más. De pronto una vibración en mi cel

