Desperté al no sentir a Santiago a mi lado. Al ver la ventana no parecía tan tarde así que supuse que el estaría abajo en su oficina y ya cuando estaba dispuesta a bajar escuché un grito en la parte de abajo. Salí rápido de la habitación para ver qué estaba sucediendo y me encontré con Santiago y una mujer de unos 50 años discutinndo con el. - Te dije que te fueras, no te quiero - Dijo muy molesto a aquella mujer. - ¿Santiago?- El volteo a verme y yo estaba algo desconsertado por lo que estaba viendo, el tenía mucha furia en su cara y aquella mujer no tenía ni un solo rastro de que estaba molesta o apenada. - Ana... Pensé que estabas dormida.- Me tomo de las manos y su voz había cambiado por completo. Yo mire a aquella mujer quien me miraba a mi con una cierta pizca de ¿asco? ¿Tan ter

