Tuya. Josephine. Nunca en mi vida había estado tan nerviosa como me encontraba ahora o quizás sí. Aquella noche en donde Kenner tenía algo preparado para nosotros, pero aún no sabía a ciencia cierta que era ese algo. Ahora si conocía a Kenner completamente, ambos sabíamos que nos gustaba del otro y sobre todo hasta que extremo podíamos llegar aunque por mi parte cualquiera de sus formas de satisfacerme eran aceptables. Me encontraba frente al espejo con un conjunto entero en color n***o, tacones negros y esta vez había decidido dejar mi cabello al descubierto dándole a entender a Kenner que podía hacer conmigo lo que quisiese. Apliqué un poco de brillo labial en mis labios y me observó por última vez lo bien que me veía incluso mejor que aquella noche. Mis mejillas se encontraban un p

