Rompiendo mis propias reglas. En la lucha por no dejarle levantar las sábanas para verme me caí de la cama y me golpee la cabeza. De inmediato acudió y me levantó en brazos. Me puso en la cama y mis senos quedaron al descubierto porque me había llevado las manos a la cabeza. De todo mi cuerpo era lo que menos me debía haber golpeado con ésta cruda tan terrible qué tenía. Fue por una bolsa de hielo y yo aproveché para maldecir unas cuantas veces. Me tapé y esperé a que llegara. Con cuidado me puso el hielo y me recosté un poco enojada. Se acercó y me robo un beso, si movía mi cabeza sentía que se me iba a estallar. Estaba ofreciéndome una disculpa cuando escuchamos qué estaban lanzando piedras o algo al portón principal. Y luego se escucharon unos vidrios estallando. Me dí prisa porqu

