Henry esperaba con una sonrisa la respuesta de Tay, sus ojos negros lo observaban sin perder de vista cada uno de sus mínimos movimientos, hay quienes dicen que tiene un gran parecido a los lobos en plena caza, siempre mostrando sus dientes blancos y afilados tomando su tiempo para atacar sin piedad, pero su presa no parecía caer en la trampa que había planeado con tanto cuidado, frunció el ceño mirando sus ojos azules redondeados, por dentro no era un mar calmado junto a una puesta de sol cálida y brillante, era una tormenta despiadada con olas grandes chocando contra las rocas grandes cerca de la orilla, cada vez crecía más y más el nivel del agua a punto de desbordarse, su boca reseca entreabierta de un color rojizo temblaba. Henry suspiro deslizando su mano más cerca de su cuerpo delga

