Jenn y yo estábamos comiendo tostadas y bebiendo chocolate caliente cuando Kyle tocó a la puerta del apartamento. Miré mi ropa e hice una mueca. Estaba en pijamas. - ¿Me veo mal? – pregunté con la boca llena. Jenn sonrió como lo haría cualquier amiga en aquella situación. - ¿Eso qué importa? - No sé – miré la puerta. - Kyle te ha visto así mil veces – añadió ella. – Abre la puerta antes de que se aburra. - Bien – rodé los ojos y me encaminé hasta la entrada, intentando esconder mis manos sudadas. Al abrir la puerta me llevé una gran sorpresa, puesto que era Philip quien esperaba del otro lado. Lucía diferente, y no sé por qué. Mi estómago dio un vuelco y recordé que él me había besado algunos días atrás. Tragué saliva con fuerza y lo dejé pasar. Esto

