Nunca imaginé que alguien como Ares pudiera hacerme sentir así. No es solo lo que me provoca cuando me mira, cuando sonríe o cuando se queda en silencio a mi lado. Es esa sensación de estar protegida… como si, por primera vez, desde que papá se fué, alguien pudiera sostenerme si el mundo se rompe bajo mis pies. Me hace sentir bien pero eso me da miedo, mucho. Porque nunca he sabido de estas cosas del corazón. Cuando era más joven, simplemente me escondí. Rechacé invitaciones, fingí no escuchar halagos, cerré la puerta antes de que alguien pudiera tocarla. Me decían que era por tímida, pero la verdad es que tenía miedo. Miedo de no saber cómo se ama, miedo de entregar algo que no sabía si era suficiente. Pero lo que más miedo me daba era el abandono, no quería sentirme como mi padre cu

