POV Gianella Tomo mi celular con manos temblorosas. Estoy furiosa, sí, pero también asustada… No sé qué voy a sentir si no me contesta. No sé si quiero que lo haga o no. Mi corazón late tan rápido que me duele el pecho. Después del segundo timbre, responde. —Gianella —dice con su voz familiar, esa que me parte en dos. —Ares… ¿ya… ya llegaste? —pregunto, aunque sé que es una tontería, porque lo acabo de ver. Pero no encuentro otra forma de empezar. Mi voz tiembla, insegura. —Sí. Estoy haciendo unas cosas, pero voy a manejar a tu casa en una hora o dos. Nos vemos en la noche, ¿sí? Tengo que hablar contigo —responde con seriedad, que me desconcierta. Habla como si yo hubiera hecho algo mal, y eso me revuelve el estómago. —Estoy en Seattle —digo de golpe, dejando caer la verdad. —¿En ca

