POV Ares Cuando los vi entrar por la puerta principal de la firma, ya sabía lo que venía. No discutí. No puse resistencia. Me limité a recibirlos con el rostro lo más sereno posible, aunque por dentro algo me crujía. Los guié hasta la oficina de mi padre. Vacía, tal como lo esperaba. Uno de los oficiales habló por radio. — Verificado. Procedan con el allanamiento en la residencia de los sujetos —dijo con voz firme. Subí al auto sin mirar atrás. Susan ya estaba en el asiento del copiloto, mirándome con esa mezcla de alerta y profesionalismo que siempre llevaba bien puesta, pero esta vez tenía algo más. Algo que no había visto antes en ella: preocupación genuina. — Voy contigo —me dijo mientras ajustaba el cinturón—. No te voy a dejar solo en esto. No respondí. Solo asentí y aceleré.

