POV Ares Hubiera querido ir a buscar a Gianella antes de regresar a Seattle, pero no quiero pararme frente a ella sin tener una respuesta, sin saber qué solución puedo ofrecerle además de dudas sobre el negocio de su padre. Así que conduzco directo a mi departamento para cambiarme antes de ir a la oficina. Cuando entro al estacionamiento privado, freno en seco al ver El Bentley n***o de mi padre. Está aquí. Maldita sea. Sus visitas nunca son por cortesía. Mi mandíbula se tensa sola. Siempre logra aparecer justo cuando más quiero estar lejos de todo lo que él representa. Subo, porque no me queda de otra. Lo encuentro en la sala, sentado como si fuera el dueño del lugar, como si esperarme fuera su derecho. No dice nada al principio. Solo me observa. Esa mirada suya que te es

