CAPÍTULO 3

1958 Words
VICTORIA . . Es tiempo del corte comercial, alguien del staff se acerca ofreciéndole agua a cada uno de los chicos, están jadeantes gracias al esfuerzo físico por la performance del espectáculo que acaban de dar. Aparece otra chica, esta es coreana y les entrega unas toallas pequeñas para que sequen el sudor, pero detrás de ella aparecen más retocando los maquillajes. Estas chicas tienen todo fríamente calculado. En todo momento las fans no dejan de gritar ni un solo segundo. Están llenas de felicidad y calculo que la adrenalina que corre por sus cuerpos es mucha. Debe ser muy emocionante para ellos sentir todo ese amor que les brindan en cada lugar dónde se presentan. De refilón noto una figura a mi lado y debo quitar la vista del escenario para prestar atención a lo que me está diciendo. —Señorita Victoria, ¿usted ya está preparada? —Sí, ¿sigo yo? —respondo con una sonrisa en mis labios. —No, ahora vienen unas entrevistas, luego será su turno. —¡Ok! ¿Necesitas algo entonces? —Frunzo el ceño sin entender. —No, solo pregunto por qué veo que no ha pasado por maquillaje y demás preparativos. —Ah, no, no es necesario —Sonrío sarcástica—, así de fea me voy a presentar. —Hamaco mis cejas haciéndome la graciosa. Ahí está el poco amor propio que me queda, a pesar de que desde mi llegada al aeropuerto me lo quieren exterminar. Suelo bromear conmigo misma como lo acabo de hacer, o en ocasiones llegar a un lugar donde amigos y gritar: “¡Llegó vaquita!". Me auto pongo sobrenombres como "FIONA" —la ogra de Shrek—, "GLORIA" —la hipopótamo de Madagascar—, es gracioso. Son feítas y gordas, pero tiernas, graciosas y unas fieras. La única diferencia entre ellas y yo, es que encontraron a sus príncipes y yo... ¡Bue, mejor no hablemos! —¡¿Ok?! —responde con notoria confusión. —Oye... Tonto, ¿te hago una pregunta? —Este asiente con cara de ¡wtf! Sí, el "tonto" se lo dije en español y lo demás en inglés, obvio. Intento disimular mi risa y prosigo—. ¿Sabes si esos chicos están bien? Vi que uno de ellos tuvo un accidente en medio de su baile. —Sí, el muchacho sufrió un golpe, está algo mareado y con dolor, espero se reponga para el final del programa. —Ok, cualquier cosa me avisas. No sé si sepas, pero… Además de fea, soy terapeuta. ¿A que no lo sabías? —Estoy siendo un tanto sarcástica. —¡Si, lo sé! —Deja escapar una pequeña risa—. ¿Cómo es que puedes ser así? No sé por qué motivo me levanté del asiento y comenzamos a caminar hacia los camerinos charlando. —¿Así cómo? No entiendo a qué te refieres. —¡Ser tan graciosa y sarcástica contigo misma! —Fácil, me importa muy poco lo que los demás piensen de mí. No me dicen nada que ya no sepa, pero, ¿te digo algo? No me definen como persona, tengo claro quién soy ¿Y tú, hermoso? Abre los ojos a más no poder, sorprendido con mi respuesta. No lo dejo hablar, apliqué una de mis tantas técnicas con él y espero entienda, no es nada lindo lo que hacen por estos lados. Muchos aluden que la psicología a la inversa funciona, pero a mí, hacerles ver sus propios reflejos, antes de criticar a alguien más, me funciona de maravilla. A veces burlarme de mí misma me evita que lo hagan por mí, haciéndome sentir mal. . . Llego a un pasillo donde está el equipo de LUCKY7, incluso los chicos están ahí parados frente a una de las puertas. Seguramente les retocaron en el escenario porque continuaban ellos mismos con el programa, pero al ver el estado del golpeado, los harán quedar para lo último. Hablan entre ellos, por mi parte entiendo lo que dicen, si lo hacen lento, pero no hablo el idioma, no sé pronunciarlo del todo y no me siento cómoda haciéndolo por miedo a equivocarme. En estos casos, saco mi celular para utilizar mi traductor. Me acerco con cautela, no puedo estar tranquila sabiendo que puedo ayudar a su compañero a sentirse mejor. —Hola chicos, ¿cómo están? Soy Victoria, un gusto —hablo muy tranquila saludando con la mano. Después de todo, son personas comunes y corrientes como yo, como tú y el resto de la r**a humana—. ¿Cómo está su amigo? —Todos me miran asombrados, supongo que ha de ser por la forma en que me dirijo a ellos. —¿Nos podrá entender? —JungSuk es quien pregunta mirando al resto. —Mmmm sí, si no hablan rápido, puedo entender. —Ok, hola soy... —Sí, JungSuk, no vivo adentro de un termo. —Río sola, nadie entendió mi chiste. —¡Oh, disculpa! Es que como te dirigiste de manera tan natural hacia nosotros, creí que no nos conocías. —¡Perdón! Sí, son famosos, pero, ¡vamos! Son personas normales, ¿no? —hablo de forma amable y todos sonríen de manera tierna. —¿Cómo está HoChoi? Vi el golpe —Lo digo con cara de dolor y veo que Daek baja su mirada. Namhyun se da cuenta y pone una mano en el hombro de este, apretando ligeramente a modo de contención. —Y… ¿Tú eres? —Disculpen, soy Victoria, vengo a este programa a dar una entrevista para hablar sobre mi profesión. Soy masajista, terapéutica y psicóloga. ¡Es un placer poder conocerlos en persona! Aunque, creo que ya dije mi nombre cuando me presente al inicio. —Alzo los hombros convencida de que sí lo dije. —Lo siento, ¿dijiste masajista? —Asiento—. ¿Podrías ayudarnos con nuestro amigo? —Sí, supongo que sí, Namhyun. Yo no tengo ningún inconveniente y no creo que el personal del programa se oponga. —¡Muchas gracias! —Interviene Daek, dirigiendo una reverencia hacia mí. Su carita de preocupación es algo lindo, le tomo la mano, pero él se suelta impresionado a la par que suelta un quejido. —¡Tranquilo, no como personas! —Río, sintiéndome en extremo ridícula. No captan mi manera de ser graciosa. —¡No es por ti! Ya sabes, somos bastante tímidos. Volviendo a HoChoi, ¡él está allí! —El menor señala la puerta y sin más que decir, me dirijo hacia ella. Golpeo la puerta y me adentro al camerino donde se encuentra el lesionado y este, al percatarse de mi presencia, me observa asustado. ¿Qué tan fea debo verme como para recibir esa mirada? No lo sé. Cierro la puerta detrás de mí y el muchacho, como puede, se levanta del sillón para esconderse detrás de su asistente, quien le estaba poniendo hielo en el cuello. —¡No, hielo no! —digo algo horrorizada —. Necesita algo caliente, ¿y tú? —Dirijo mi mirada hacia él—. ¡No te escondas! Solo vengo a ayudarte, no voy a comerte ni acosarte. Baja un poco la guardia y pregunta a su asistente quien soy y si me conoce, suponiendo que no le entiendo. Claro, vio que utilizaba un traductor para dirigirme a ellos. Interrumpo sus preguntas. —¡Sí te entiendo! Estudié coreano, solo que uso el traductor porque no soy buena pronunciando. Soy Victoria, la terapeuta... ¡Ven aquí! —Ella es invitada del programa para dar una entrevista. —La asistente le comenta amablemente—. ¡Deja que te ayude! Dicen que es muy buena en lo que hace. ¡Vamos, Choi, hazle caso! —Ponle hielo solo a su pómulo para que no se inflame y consígueme una toalla, por favor. —Pido amablemente, pero con un poco de prisa. Ella va al baño y vuelve con una compresa pequeña y una toalla, la cual coloco estirada en el piso —Ven, recuéstate boca abajo, sin tu camisa, por favor. —¿Realmente es necesario? —Asiento—. Me da un poco de vergüenza. Y, ¿me vas a tocar? —Preocupado, sonrojado y avergonzado. Blanqueo mis ojos. —¿Cómo puedes ser tan tímido frente a una mujer? ¡Por Dios! A ver, telepáticamente no te puedo dar masajes, así que, ¿por favor? —Miro la camisa que lleva puesta alzando mis cejas y luego señalo el piso. —¡Ok! —Suspira resignado, accediendo a hacer lo que le pido y se despide de su ropa para luego tirarse en el piso sobre la toalla. La asistente sale de la habitación sin decir palabra alguna, cerrando la puerta para darnos privacidad. —Por cómo recibiste el golpe, te duele aquí, ¿verdad? —Él asiente con la cabeza en el instante en que le tocó la zona—. Mmm, bueno. —Me arrodillo para más comodidad en mi labor, igual se me hace bastante difícil. Soy cortita de todos lados así que no tengo más remedio que subirme encima de su cadera, sin aplastarlo obviamente. —¡Lo siento! Si no me pongo de esta manera, no puedo. —Él solo se queda callado y yo opto por imitarlo. Comienzo a realizar mi “magia”. Estirándome un poco, busco en mi bolso un aceite que siempre llevo por costumbre, nunca falta el amigo o amiga que me roba un masaje descontracturante y se lo unte. Sigo masajeando todo su cuello y le pido que se suelte, dejando la mente en blanco, utilizando mi voz suave y calmada. Él accede y siento como se relaja, dejando de tensionar cada músculo de su cuerpo. Le hago tronar el cuello tanto para un lado como para el otro y suelta un gemido. —¡Mmmm, oh, mmmm! —¡Shhh! Intenta no emitir sonidos, ¡por favor! —Ok, no estoy en el consultorio, estamos a puerta cerrada y este chico gimiendo. —¡Lo haces muy bien! De verdad lo siento, pero salen solos. Es algo involuntario. Él tiene sus ojos cerrados y sigue gimiendo mientras yo me afirmo a su cuello sacándole todo su dolor y mareos. —¿En serio? ¡Ya deja de hacerlo! —Afuera solo se escuchan risas y murmullos. Yo dejo de hacer lo que hago, me paro y abro la puerta mirando a todos con mis ojos entrecerrados, muy acusadores—. ¡Inmaduros! —digo y vuelvo a hacer mi trabajo, pero esta vez con la puerta abierta, es que no quiero malos entendidos. Luego de unos minutos queda pronto y como nuevo, así que me levanto y ayudo a que él se levante con cuidado. —¡Listo, amigo, ya estás listo para otra! DaekHo, mantén tus pies lejos de la cara de los demás. Ésta vez todos me acompañan con la carcajada. HoChoi mueve su cabeza para todos lados mientras ríe por mi chiste tonto y dice: —Oye, Victoria, te voy a raptar y llevar con nosotros. ¡Eres genial! —¡Gracias! Siempre es un gusto ayudar. ¿En qué momento lo liberé de su vergüenza? No sé, pero el cambio es radical. Mou, muy serio comenta: —¡Sí que eres buena! Lo observo en silencio, me despido, ya toca dar mi entrevista. Los dejo conversando y todos le hacen preguntas a HoChoi. Antes de irme del todo, paso muy cerca de Mou y hablo. —¿A qué le temes? ¿Qué es lo que escondes detrás de toda esa seriedad? —Casi en su oído lo digo y solo sigo caminando.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD