CAPÍTULO 5

1845 Words
VICTORIA . . Los días van transcurriendo de manera rápida y segura. Decido quedarme una semana entera, ya que estoy aquí, lo tomaré como unas minis vacaciones. Disfrutar de algunos lujos no me vendría mal, ahora mismo parezco la versión gorda de Samantha Jones en s*x and the City. Estoy tirada en uno de los camastros de alrededor de la piscina tomándome un trago, solo falta que salga el saco de músculos chorreando agua y que camine de manera sexy hacia mí para partirme la boca de un beso. ¡Se vale soñar! Mi imaginación se ve truncada por el sonido del maldito teléfono que no deja de notificar. Con rabia lo tomo, está debajo de la silla, no tengo ganas de que se me rompa por tanto calor, y al deslizar por la barra, me encuentro con la maravillosa noticia de que tengo mucho trabajo. Al final, Debby predijo lo que sería la bendición del cuerpo de Choi, o algo así, no recuerdo bien. Mi memoria es traicionera y la mezcla de tragos con sol, no ayuda en nada. Resignada, me tomo todo el líquido que queda en la copa y, con miedo de caerme, hago el esfuerzo de pararme para subir a la habitación. . . . . Pasó un mes y yo me instalé por aquí. Estoy tentada a echar raíces porque estoy tapada de trabajo. Aunque estoy un poco sorprendida porque ahora no puedo salir a la calle sin que alguien me reconozca. Me han sucedido cosas curiosas, como por ejemplo, que un grupo de personas me pidieron autógrafos en un restaurante. Una chica literalmente tomó mis manos e intentó besarlas, ni siquiera sabía si me las había lavado, pero insistía en que se lo permitiera pidiendo entre ruegos. Me toman fotos, a mi sola, con ellas y de mis manos. Una cosa de locos. Luego de la entrevista, y que se hiciera pública mi ayuda con el golpe de Choi, me ha surgido un poco, bastante, más de trabajo, así que no me quedó más remedio que alquilar un departamento muy bonito e improvisar un consultorio. Soy feliz con lo que hago, por ello, no me molesta andar como nómade, de aquí para allá. Al final del día no tengo quién dispense de mi presencia ni tampoco un hogar. . . Ya no estoy sola, llamé a mi amiga a los quince días de haberme establecido, porque no sirvo para estar sin compañía. Dos días más tarde, Erika hizo su llegada, emotivo reencuentro en el aeropuerto donde la fui a buscar Ery en sus veintisiete años, todo un mujerón. Totalmente decidida y tremendamente buena. Somos amigas desde hace algunos cuantos años y, en verdad, nos conocemos muy bien, ambas somos como dos lienzos transparentes. Entre nosotras no hay secretos y si alguna intenta tapar algo, a la otra no se le escapa. Ella es todo lo contrario a mí en aspecto. Morocha de ojos verdes, es hermosa. ¡Un tremendo cuerpazo tiene la muy hija de su madre! Me la encontré en la calle una noche lluviosa, yo iba discutiendo con alguien y esa persona me gritó encabronado, en ese mismo momento de la nada, y sin conocerme, salió ella en mi defensa. Es como si algo la hubiera puesto en mi camino en el momento exacto, cuando más lo necesitaba. Al igual que muchas personas en el mundo, ella estaba sola por la vida, ejercía la prostitución para poder salir adelante, vivía en las calles, pero como podía, estudiaba. Sobrevivía. Esa noche, como les decía, ella salió en mi defensa sin importarle absolutamente nada, le gritó al tipo con el que iba y me tomó de la mano para salir juntas corriendo por la oscuridad de las calles. Tomamos un taxi y, cuando estábamos por llegar a mi casa, insistí en dejarla a ella primero. Al principio me dijo que no era necesario, que ella vivía a un par de calles y me pareció extraño no haberla visto jamás, pero seguí diciéndole que a mí me dejaría mucho más tranquila saber que ella llegaba a su casa con seguridad y sin seguir mojándose. En ese momento no le quedó más remedio, y con muchísima vergüenza, me comentó que no tenía hogar. No nos volvimos a separar nunca más. En el mismo vehículo fuimos juntas a donde ella dejaba sus 4 trapos —como ella les llamaba a sus pertenencias, literalmente eran 4 trapos—, y regresamos a casa. Recuerdo que mientras ponía agua a hervir para preparar un par de tés, ella me pidió permiso para bañarse, ilusionada de poder darse la ducha del siglo porque en las circunstancias en las que vivía se bañaba a las corridas donde una viejita vivía. Ha de ser muy feo existir así. . . Ambas secas y calentitas, con ropa limpia, nos acomodamos en mi cama y dedicamos toda la madrugada a conocernos en profundidad. Me contó, muy avergonzada, que era prostituta y que lo hacía para poder comer y estudiar lo que le apasionaba, me encantó escuchar esas palabras y no saber que se estancaba en esa profesión. No muy digna, solo te da dinero fácil a un precio muy alto, vender tu propio cuerpo que es algo sagrado. Expuesta a maltratos, golpes, enfermedades y a otras tantas cosas negativas. El caso de Ery es algo singular, jamás le ha llegado a agradar, ni siquiera porque le daba la posibilidad de subsistir en este mundo que para dar dos pasos tienes que pagar. Ella se quedó viviendo conmigo desde entonces, en ese tiempo la luchamos juntas para salir adelante y nos convertimos en lo que somos hoy, hermanas de la vida y profesionales de bien. No voy a mentir diciendo que fue súper fácil. La casa en la que yo vivo hasta el día de hoy solo cuenta con dos dormitorios, pero uno estaba cerrado herméticamente gracias a mi inestabilidad mental. Yo aún estudiaba también y me manejaba con el poco dinero que mi padre me había dejado más el trabajo a medio tiempo en la cafetería de la universidad. Para que ella dejara su empleo en la calle, hablamos con el director de la misma y nos ofrecimos como limpiadoras en las noches, trabajábamos muy duro y dormíamos muy poquito con tal de salir adelante, y lo logramos. ¿Su pasión? Las cámaras, hoy en día es productora y camarógrafa, anda en el mundo de las celebridades de bajo rango, muchos la buscan para hacer videos musicales y eventos de baile. Gracias a ella obtuve muchos de mis pacientes famosos. Ella es la única persona en el mundo que sabe a detalle mí vida. Compartimos muchas cosas como, por ejemplo, el mismo desorden mental, además de eso, los gustos musicales, las cámaras. Mientras ella filma, a mí me encanta tomar fotos. Ambas amamos a LUCKY7 de diferentes formas, ella muy LOCKY y yo no. Ella grita por ellos, llora, compra todo de ellos, los ama a morir, mientras yo los amo a morir, ¡sin todo eso! Ellos anteriormente salvaron mi vida, pero ahora no voy a entrar en detalle. —Shaggyyyyyyyyyy —me grita—. Tu celular no para de notificar... Olvidé comentar que mis amistades más íntimas me dicen "Shaggy" porque soy tan torpe como el amigo de Scooby Doo. Corro hacia mi celular y veo un par de mensajes de un número desconocido, lo abro y me quedo congelada viendo la pantalla. WhatsApp “Hola, ¿Cómo estás? Disculpa el atrevimiento, le pedimos tu número a Debby. “De verdad fue un placer coincidir en el programa y haberte conocido. Quedamos muy impresionados con tu trabajo.” Luego de leer bien, me tomo un par de minutos y respondo. “Namhyun, ¿verdad? ¡Hola!?”. “Sí, el mismo. Aún no podemos creer cómo hiciste algo tan perfecto en tan pocos minutos con Choi, sin mencionar que él verdaderamente es él más tímido con respecto a las mujeres. No se deja tocar tan fácilmente, y mucho menos sin ropa?”. “Es un don?”. “? Él es un tanto difícil, pero lo lograste. “¿Cómo has estado? De verdad nos caíste muy bien y nos gustaría estar en contacto contigo. Si te parece bien, por supuesto. También nos encantaría que hicieras tu trabajo con nosotros. ¿Te parece bien?” “Sí, no hay problema. Ustedes también me caen muy bien, son buenos chicos. Estoy bien, gracias. ¿Ustedes?” “Bien, con mucho trabajo. Aún estamos en Estados Unidos.” “Igual yo. Luego del programa me ha surgido bastante trabajo. Y bueno, tuve que alquilar un lugar como consultorio.” “Eso es bueno para ti supongo. ¿Te gusta trabajar con celebridades?” “Sí, la psicología me apasiona y las personalidades que más me gusta analizar, son las de las estrellas del mundo de la música ? Tienen mente y personalidad única.” “Te pido disculpas, pero tengo una llamada, luego te escribo. Bye??” . . En cuanto escribo eso, avergonzada de tener que terminar así una conversación de esta índole, me doy cuenta que se cortó la llamada antes de que yo pudiera atender y era, nuevamente, un número desconocido. A los pocos segundos recibo un mensaje más de Namhyun en el que dice que le escriba cuando quiera y que piense en un futuro trabajar con ellos. Como lo he mencionado por ahí, me atraen mucho como pacientes y la entrada de dinero nos vendría muy bien. No es que seamos millonarias, no nos quejamos, pero podemos estar mejor. Cuando levanto la vista de mi teléfono, consigo la mirada picarona de la loca de mi amiga. Jugamos a la típica guerra de miradas raras y cuando Ery termina poniéndose bizca, no doy más y largo la carcajada. —¿Con quién te mensajeabas, querida? —Si te digo te caes de culo. —¿Algún galán? —Hamaca las cejas de manera graciosa. —¡Sí, pero no! —digo entre risas. —Deja el misterio y dime.... Te entiendo, pero no te comprendo con tu “sí, pero no”, tonta. —A lo último le agrega el tono típico de burla. —Está bien, te digo, pero nada de gritos. —Entrecierro mis ojos y la señalo con mi índice. —¡Ook, ya suéltalo! —Namhyun de “LUCKY7” —¡¿QUEEEEEEE?! ¿Nam? ¿Namhyun, el protraso de LUCKY7? ¿El papasote, hermano y amigo de mi novio imaginario? El tipo… —¡Ery, por favor, no seas escandalosa! —dije casi sin poder por mi carcajada. —Ok, ya me calmo... dame cinco minutos. —Coloca un almohadón en su cara y… —. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Ahí queda, procesando lo que le conté, además le mostré los mensajes. Me da gracia su cara de felicidad e incredulidad ante lo que le muestro. No todos los días a tu amiga le escribe un m*****o del grupo que amas con tu vida.
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