El sillón era muy espacioso y cómodo, poco a poco ambos se recostaron, nada s****l paso, simplemente dos personas brindándose consuelo la una a la otra, se quedaron dormidos, abrazados. Mariana despertó antes que Gerardo, sus brazos aflojaron el abrazo y ella se levanto, se quedo un momento observando. Después se fue a la cocina y preparó café, no sabia si quería desayunar, pero igual hizo el desayuno que sabia le gustaba, tocino, pan tostado y fruta picada. Estaba tan absorta en sus pensamientos mientras terminaba de preparar todo, la sobresalto escuchar su voz. _¡Buenos días! — ella se sobresalto al escucharlo — ¡Lo siento! No quise asustarte. _No te preocupes, estaba algo absorta en mis pensamientos. _¿Estas bien? ¿quieres que me vaya? _No, no, todo esta bien. Pero tengo tantas cosa

