El viaje hasta la estancia de la familia Lavalle había transcurrido en silencio. Eugenia había fingido chequear sus notas y Gastón se había enfocado en tener la vista en su teléfono. Cada vez le resultaba más difícil contener la ganas de volver a hablar del pasado con Eugenia. Necesitaba saber dónde estaban, que sabía de él, que pensaba de él. Incluso había comenzado a creer que a lo mejor no estaba sola. Había conversado con Dolores en algunas ocasiones y había sido sutil al preguntarle, pero ella se había mostrado abierta a contarle el presente de Eugenia y nunca había mencionado a nadie en especial. Gaston sabía que una mujer tan hermosa y exitosa como ella tendría varios pretendientes, él mismo no podía quejarse. Sin embargo llevaba demasiados años sintiéndose perdido, como si esa ne

