A la mañana siguiente.- No dormí más de una hora, esperando a que Michael aparezca, me pase toda la noche pensando, seguramente Michael estará pensando que no me quedaré con él, que no podré con esto, voy a la cocina y enciendo la cafetera, veo en la encimera la taza que le regalé hace dos días… sin poder evitar brotan lágrimas, el ruido del ascensor hace que pegue un brinco y rápidamente me limpio la cara y me echo un poco de agua, inhalo y exhalo… me coloco frente a la puerta esperando a que se abra… Cuando abre veo a Michael con la misma cara que yo, con ojeras, hinchados de tanto llorar… - ¡Hola! – Me dice casi susurrando- - ¿Dónde estabas? – Le reclamo cruzando mis brazos sobre mi pecho- - Pensando… ven debemos hablar… Caminamos hacia la estancia y nos

