04 Campo de Entrenamiento

919 Words
-Una vez mas chicas. Cinco, seis, siete y ocho... Cuando Merida, la capitana de las porristas, quién era una preciosa castaña, hizo el conteo, comenzamos a practicar el baile para el próximo juego. -Más definido,Tina.- pidió Merida.- Muy bien Scarleth, sigue así.- me regalo una sonrisa y siguió caminando frente a nosotras. Merida nunca fue esa clase de capitana que nos obligaba a no comer nada y nos exigía de la peor manera. En realidad, era muy dulce. -Descansen.- soltó. Todas suspiramos y nos acercamos al lugar donde habíamos dejado nuestras aguas. -No puedo creer lo de Many.- escuché a dos chicas que se acercaban a mí.- ¿Sabías que lo expulsaron?- me preguntó. -¿Many? No recordaba ningún Many. -El chico de física. Todo un nerd.- agregó Candy, una de las porristas. -Oh si, lo recuerdo.- Many era muy inteligente y respetuoso.- ¿Por qué lo echaron?- tomé un poco de la fría agua. -No lo sé.- se encogió de hombros. -¡Que no lo echaron!- Rena, mi mejor amiga, se metió.-Lo transfirieron.- aclaró. Rena no era una porrista,pero como buena amiga, me estaba esperando para irnos juntas. -¿A dónde?- pregunté curiosa. -Creo que a Australia. Fue de último momento.- Rena sacó el celular de su bolsillo y comenzó a escribir unas cosas. -Que extraño. Mitchell viene de Australia.- recordé al chico de hermosos ojos. -¿Mitchell?- preguntó Candy. -Ya sabes, el chico nuevo.-interrumpió Rena sin sacar la vista de su teléfono. -El raro.- agregué. -Oh, el de cabello teñido. Que fenómeno.- se rio de Mitchell. -Dicen que se escapó de Australia luego de haber matado un profesor en su anterior escuela.- Hannah, quién siempre tenía el último chisme, habló. -Escuche que es un maldito drogadicto.-Candy susurró. -También que puso un explosivo en la oficina del director allá en Australia. -Pero ¿Qué cosas dicen?- solté una pequeña risa.-Hablé con el dos veces.- conté. -¿Y? ¿Cómo es él? ¿Intimidante?- preguntó interesada Rena. Muy interesada para mi gusto. -Es completamente antipático e indiferente. Ya sabes, muy seco y burlón. Cree que sabe todo.- rodé los ojos. Puede que Mitchell sea nuevo y todo eso. Pero si yo llegaría a una nueva escuela, trataría de hacer amigos, no de sumarlos a mi lista de enemigos. -¿Asi lo definirías?- preguntó Hannah. -Si, es frío. -¿Tanto que quema?- escuche a Rena. -¿Que cosas dices? -Oh por favor, es jodidamente ardiente.- exclamó. Todas comenzaron a hablar a la vez. Pero yo me perdí en ese momento, cuando Holton ingreso al campo de entrenamiento. Venía riéndose y charlando con sus amigos. Me sentía una estúpida acosadora observándolo tanto, pero él tenía la culpa por ser tan atractivo. A Holton lo había conocido cuando tenía apenas catorce años, en una clase de biología. Él llegó con sus lindos brakets y su cabello despeinado. Lo llamaba: amor a primera vista. Y es que, no se si es real o no, pero cada vez que Holton aparecía, sentía una pequeña cosa moviéndose en mi estómago. Mamá decía que era pura atracción, porque ni siquiera lo conocía bien. Pero ella no entendía nada. -¡Scar!- me llamó Candy, haciéndome volver a la Tierra.- ¿Tu que opinas? -¿Eh? ¿Sobre que?- pregunté, sin apartar la vista de Holton, que se acercaba lentamente hacía nosotras. -¿Tú crees que Mitchell es ardiente?- pero para cuando Hannah terminó de hablar, el chico de pelo castaño estaba frente a nosotras. -Damas.- saludo moviendo su cabeza.- ¿Las molesto si les robó a Scarleth un segundo? Y es que mi nombre en su boca sonaba tan lindo. Estaba perdida observándolo lentamente, que perdí la noción del tiempo cuando las chicas se marcharon. Ahora éramos solo él y yo. Y mi yo interior, que saltaba como una niña. -¿Qué hay?- traté de preguntar sin sonar estúpida. -¿Cómo estas?- cuestionó, cruzándose de brazos. Él era mas alto que yo, por lo que para mirarme, tenía que bajar un poco su mirada.  -Bien, ¿Necesitas algo? Me removí incómoda, esto era peor que la charla con Mitchell -En realidad... Si.- rascó su nuca.- ¿Crees que puedes ayudarme en matemática? Tengo que hacer unos trabajos y y...-pero lo interrumpí. -Claro.- dije rápido.- Cuando quieras.- sonreí y acomode mi cabello. -Muchas gracias, eres una dulzura. Dulzura. Dulzura. ¡Él me llamó dulzura! Sentí inmediatamente la sangre acumulándose en mis mejillas. -No hay problema.- tomé mi bolso y lo coloque sobre mi hombro.-¿para que están los amigos? Estúpida. Me había automandado a la friendzone. -No enserio...- dio un paso más hacía mí.- Quiero agradecerte. Y j***r, se acercó aún más a mi espacio personal, y pude sentir todo su calor corporal. Nunca pensé que este momento llegaría. ¡Tenía a Holton Brown a tres centímetros de mi rostro! Colocó su mano en mi mejilla y nuestras narices chocaron.  Entonces, fue cuando, sus labios impactaron levemente contra los míos. Sentía que me estaba volviendo loca. Al fin Holton me estaba besando. Había soñado tantas noches con esto, aunque no era lo que esperaba, creía que esto aún era un sueño. Escuché algunos gritos a lo lejos, supuse que eran mis amigas, lo que hizo separarme de él e investigar. Y allí estaba todo el equipo de rugby gritando y riendo. No entendí muy bien la situación, pero al girar, Holton también sonreía. -Supongo que esto alcanzó.- sonrió, mostrando sus hermosos dientes. Lo que me hizo devolverle la sonrisa. -No hacía falta, pero... Supongo que denada. Y otra vez sentí mis piernas temblar, haciendo que recuerde a Mitchell... ¿Por qué me acordaba de ese tipo? ¡Holton me besó! Aunque algo extraño sucedía aquí... (...)
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