Christine Walsh. –Buen día joven Maxwell. –nos saludó amablemente el joven de la recepción quien velozmente había reconocido a Lex. –Buen día, tengo una reservaci… –¡Sí, sí, por supuesto! ¡En breve llamo a alguien para que le enseñe su habitación! –argumentó el chico del mostrador. –Gracias. –respondió el castaño. Mientras él ponía en orden el tema de las habitaciones, yo me deleitaba con cada cosa que encontraba cerca, porque, el lobby era espacioso, abierto y colorido, eso permitía la entrada natural del viento que venía directo del mar, además de que… había una enorme fuente surrealista en medio del sitio. Lex Maxwell. –¿Podrías solo darme la llave de la habitación? ¡No es necesario que alguien nos la enseñe! –le dije al hombre de la recepción, me sentía un poco desesperado; e

