_mmm…pu...es, es que hacia bastante calor y solo hablábamos de lo que podríamos dar como dote por lo de la boda, ¿verdad?
_si e…es cierto señor, de eso hablábamos.
Juro que me estoy aguantando las ganas de reírme a carcajadas al ver sus rostros bien pálidos y no saber que responder, me asombra lo sínicos que pueden llegar a ser las personas cuando andan detrás de algo que no tienen manera de obtener, asi que para no terminar molesta mejor los dejo desayunar.
_padre, he terminado de desayunar los veo después. Provecho.
_oh, sí claro y gracias.
_oye querida, recuerda que tienes sesión con el psicólogo hoy en la tarde.
_si tía lo recuerdo, eso jamás se me olvida, porque una persona con trastornos mentales necesita ir a ver un psicólogo. No es necesario que me lo recuerdes.
_lo siento, no quise decir eso.
_pero lo pensaste, adiós.
Cierto se me estaba pasando decirles que siempre voy con un “psicólogo” para dejar a un lado mi locura según mi familia y vaya que el psicólogo es experto en lo que hace, y eso es porque es mi mejor amigo, sabe perfectamente que yo ya estoy mejor que toda mi familia junta. Me está ayudando en desquitarme con todos por eso cada dos meses lo visito para “tomar sesiones”, bueno en realidad para reírnos de todo lo que hacemos. Me encanta pasar el rato con él.
_Buen día doc._ sarcásticamente.
_buenos días, ¿lista para la sesión de hoy?_ el sarcasmo de mi amigo.
_por supuesto.
Después de ese pequeño saludo en la entrada frente a John y mi padre entre a su oficina para empezar a hablar de todo menos de mi recuperación. Es esto tan extraño, pero me da igual.
_entonces ahora de que hablamos. _ dijo Harold
_realmente no sé.
_que hacemos.
_ya se, te contare lo que le hice al idiota de John, solo si quieres saberlo.
Estas horas con él pasan volando, porque me hace reír con sus ocurrencias y yo a el con mis ocurrencias.