Capítulo 2.0 La reunión fue un maldito fiasco, si bien Nick me había advertido que existían ciertas asperezas entre las manadas, jamás me imaginé que fuesen lo suficientemente grandes como para no poder ponerse de acuerdo en una mísera cosa. Me dolía la cabeza de tal manera que las sienes parecían palpitar al ritmo de mi corazón. Nos encontrábamos en el despacho, un Damián ofuscado sentado frente a mí, con una copa de Whisky en la mano derecha, mientras que la izquierda presionaba el puente de su nariz con estrés. —La reunión fue un maldito fiasco. Murmuró, su mirada clavada en un punto lejano, donde el día le estaba dando paso a las inminentes garras de la noche. Suspiré, tomando un trago de mi propia copa, saboreando la quemazón que el líquido ámbar dejaba en mi garganta. —Mañana se

