Capítulo 2.8 Nereyda. Silencio, no tenso, de esos silencios que hacen pensar. De esos previos a tomar una gran decisión. Había tanta intensidad en su mirada, que no necesité responder. Me acerqué a su rostro lentamente, cada milésima consumida se transformaba en un latir furioso de mi corazón. Pasamos a respirar el mismo aliento antes de que nuestros labios entraran en contacto. Un sinfín de emociones estallaron en mi interior dejándome sin aire. Sus labios eran los más suaves que había probado, su sabor la esencia más deliciosa y adictiva. Nuestro beso fue lento, de esos que se recordarian hasta que mi corazón dejara de latir. Estuvimos minutos que parecieron horas, en una danza suave y febril que comenzo a calentar mi sexo. Le tomé el cabello con suavidad, las hebras tan suaves q

