En la mañana que iban a cazar, desde muy temprano ya se encontraban los seis hombres subidos a sus caballos mientras Isabel terminaba de girar instrucciones, sobre el almuerzo, para ella era más adecuado no asistir pero su jefe no había estado de acuerdo y de alguna manera la había retado, para ella era una estrategia para tenerla vigilada, lo cual no tenía idea para que pues si sentía temor por su prometida de que ella se entrometiera o fuera una mala influencia estaba equivocado —Señora, ¿debemos esperarla? —Sí, denme un momento por favor. —¿Una mujer asistirá a la caza?, ¿Sabe disparar y montar?, ¿no va a herir su susceptibilidad femenina?—, intervino el futuro suegro de Harry. —Puede estar tranquilo, no hay problema, no me intimido ni impresiono con facilidad—, contestó Isabel un po

