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2153 Words
Correr y volar sobre la tierra son dos cosas que amo, más no cuando me siguen y corro por mi vida, me siguen con ánimos de hacerlo pero soy rápida y esto me sirve de mucho en ocasiones nunca me alanzan pero tratan de hacerlo. Mi hermano es él más veloz de la manada y el próximo jefe de la aldea, solo por su color sé que es él, lo hubiera mordido de no ser él, giro en la primera oportunidad antes de que encaje sus colmillos en mi piel, sacude la cabeza por el golpe que se dio al impactarse contra el árbol queda aturdido lo suficiente para que yo pueda seguir, no hasta que el pelaje de un lobo conocido se atraviesa en mi camino, gruño en señal de amenaza pero no me dejara escapar tan fácil conoce cada uno de mis trucos, mi hermano aparece en forma humana sacudiendo la cabeza, está furioso conmigo por el golpe que se dio, los otros mantienen su forma de lobo no me dejaran escapar otra vez. -¿Qué parte de estas castigada no entiendes?-vocifera mi hermano haciendo que baje la cabeza-Lia, es la cuarta vez en la semana, ¿Cuándo te detendrás? Transformate tenemos que ir a casa-muevo mis ojos buscando algún aliado de los lobos que están en guardia pero ninguno me ayudara. Me re transformo en humana. Los demás se re transforman y dejan ver quiénes son pero ya los conozco incluso en lobos. -Si vuelves a hacer que te persigamos me la pagaras-nunca me ha caído bien Terra, y no porque me haya quitado a mi pareja de apareamiento, sino porque se cree mejor que las demás de la manada, sus ojos verdes se clavan en los míos-ya me canse de perseguirte. -Nadie te obliga-arquea una ceja y eso me produce una sonrisa fría y cruel digna de una perra-y si quieres ejercicio extra de noche solo dilo. -Lia, Terra contrólense-mis ojos caen en Kotler, odio que estos dos me digan que hacer, solo porque son la mano derecha de mi hermano. -Vámonos a casa, me duelen los huesos-dice Drecob girándose a el lobo café que todavía no se re transforma-transformate sabes que una vez haciéndose humana no la perseguimos más. -Roy, ¿Qué hacemos con Lia?-pregunta Terra a mi hermano como si me pueden detener de escaparme de nuevo. Retira un mechón de su cabello rubio para atrás, como la zorra que es no como la loba que debería ser. -Llevarla a casa antes de que me regañen por perseguirla-se da aires de autoridad, como no hacerlo hasta yo lo haría pero no quiero pelea familiar y camino con la cola entre las patas a casa. Me escoltan como una criminal, Roy se transforma en lobo por si se me ocurre algo más para escapar, su pelaje n***o se confunde con la oscuridad de la noche, Terra se transforma en loba y camina junto a Drecob, debo admitir que se ven bien juntos el cabello café oscuro de él y su piel morena resaltan sus ojos amarillos que hacen juego con la piel blanca de Terra y sus ojos verde hoja, Kotler solo tiene dieciocho años no tarda en buscar pareja permanente como los demás de la manada, Roy ya tiene y me cae mejor que Terra, cuando Kotler se transforma en lobo su pelaje es café oscuro casi pesándole a n***o. El olor a carne llega hasta mi nariz significa que faltan cuatro kilómetros para llegar a casa, para mi buena suerte papá no está en casa ni mamá tampoco así que solo debo preocuparme por Roy que no me habla y no lo hará hasta que le dé una disculpa por mi escape número cuatro de la semana, a lo lejos se distinguen dos sombras una es más alta que la otra y no hace falta ser un lobo para saber que son parte de la aldea. -¡Lia, no corre muy rápido después de todo!-odio que lo haga pero no puedo quitarle esa sonrisa de su cara-pobre de la Gran Loba Blanca-soy la primera loba en adquirir este color por generaciones-otra vez la atrapo su hermano. -Cierra la boca-digo-estás enojado porque esta vez no te llevo a cazarme. -No hace falta que el Lobo de la Noche me lleve-baja la vista a mi pecho, sé que me quiere en su cama desde que cumplí los quince pero no le daré ese gusto nunca-tarde o temprano no podrás salir de un solo lugar. -¿Crees que me meteré en tu cama?-ladeo la cabeza como un cachorro-Antes dejo que Roy me encierre en un cuarto que meterme contigo. -Eres una…-Roy se mete como rayo entre los dos, y lanza un gruñido de advertencia para Tachala, una sonrisa aparece en mi boca-ya entendí Roy. Tachala se da la vuelta y camina junto a nosotros, Roy se queda a mi lado para que Tachala no haga algo de lo que se pueda perjudicar más de lo que ya está, el río que da para entrar a la aldea es muy profundo para cruzarlo como humana, los demás se transforman en los grandes lobos incluyendo a Tachala y Ciara la loba que venía con él, Roy me golpea el hombro para que suba a su espalda no me dejara transformarme para salir corriendo y que la persecución comience de nuevo, al subirme su pelaje es sube y me quedo dormida en su lomo, camina conmigo en su espalda hasta llegar a casa, me deja caer cuando se re transforma ya no hay nadie cuando abro los ojos. -Voy a salir con Ciara-su pareja-espero encontrarte aquí cuando vuelva. -¿Por qué no dices que van a pasar la noche en su cama?-arquea una ceja señal de que estoy en problemas y me meteré en más si no me calló la boca-. Ten linda noche. Camino sola a mi cuarto sin nadie siguiendo mis pasos, odio que me limite a nada, me conozco por nunca seguir las reglas de la manada y no hacer más que meterme en problemas, cuando llego la abuela sacude la cabeza en señal de negación no puede creer que lo haya vuelto a hacer, no le digo nada y no me dice nada de tanto que hay que decir de parte de ambas, me encierro en mi recámara y comienzo a llorar como una niña pequeña, tacho en la pared mi intento número treinta de la pared. Quedo dormida en el suelo de cansancio por llorar, llore por todo lo que me ha pasado, primero que Drecob me haya rechazado como su pareja de apareamiento y permanente por escoger a Terra, segundo porque soy una tonta por creer que sería fácil eludir mi esperanza de huir a otro lugar que no sea aquí. Abro los ojos para ver a mi madre sentada en el borde de mi cama, le doy la espalda para que no vea que llore, pone su mano gentilmente en mi brazo para que me gire a verla de nuevo. -Lia, por favor-siempre el tono dulce. -Lo intente de nuevo-me giro a ella. -Lo sé cariño-pone una mano gentilmente en mi mejilla-y otra vez Roy te alcanzo. -Fue Terra esta vez-no oculto el odio en mi voz-mamá, ¿cuándo me podré ir de la manada? -No puedes irte Lia-            me quejo un poco, nunca escapare de esta prisión-tu padre tiene algo planeado para ti. Me dedica una mirada que no necesito. -Mamá ya no quiero ir a la Montaña de Piedra-escoger pareja antes de primavera-lo he hecho tres veces y no pasa nada-sus ojos color miel se clavan en los míos no con dureza sino con dulzura propia de ella-no me mires así que me recuerdas a Roy- son lo único que comparten porque Roy salió a papá en casi todo, el pelaje al transformarse, el color dorado de la piel, el cabello marrón entre otras cosas. Me parezco a mi madre en el color de cabello n***o azabache, en la forma de la nariz y en el perfecto físico que las humanas comunes amarían tener, mi piel es de un color cálido como mi pelaje de loba y mis ojos son azules como el cielo nocturno. -Tal vez esta vez…-ve el dolor en mis ojos, mi tercer año y no consigo pareja, siempre me regreso cuando todo pasa. Se supone que no debo regresar a casa esa noche porque ya encontré a mi pareja y estoy con ella en una cama, pero he subido tres veces y ninguno se interesa en la Loba Blanca, siempre me regreso a casa a mitad de la noche y me encierro en mi cuarto a deprimirme, Roy la primera vez que subió fue a los quince como todos y  encontró pareja, cuyo pelaje color café claro llamo su atención primero. Cuando regresó a casa él me espera en la puerta de la casa y me da una débil sonrisa pero me siento peor cuando lo hace, van dos años que lo hace. Mamá y yo bajamos a desayunar con mi padre que solo sacude la cabeza al verme, Roy está a su lado quien de seguro ya le dijo lo que hice ayer en la tarde, mi madre niega con la cabeza para él pero mi padre hace caso omiso a lo que ella le niega, termina de masticar y comienza a hablar. -La cuarta vez en la semana-confirma que ya se enteró-Lia, vas a hacer que le dé un infarto a Roy, por estarte siguiendo. -Román no exageres-la voz de mi madre cambia con papá-Lia, no lo hizo con mala intención. -No la defiendas Kamil-ruge mi padre con ella nunca se le escapara un gruñido si acaso con Roy y conmigo pero nunca a ella-nuestra hija sabe lo que puede provocar al futuro de la aldea. -Solo te importa la aldea-Roy gira sus ojos a mí y sacude la cabeza como diciendo ve lo que provocas. -Kamil me importa el futuro de…-la abuela tose para servir el desayuno de frutas con un trozo de carne de venado odio el sabor prefiero la de oveja. Desayuno en silencio mientras mis padres de debaten en la mesa sobre que les importa más, Roy solo escucha y yo quiero no derramar una lágrima por la pelea que ocasione entre mis padres, que es la misma desde que subo a la Montaña de Piedra, me levanto dejando la comida a medias ninguno lo nota más que Roy, recojo mi plato y tiro lo demás a la basura, salgo de casa por la puerta trasera y camino en silencio. Me pregunto lo mismo de siempre ¿Qué tengo de malo? Mi forma de loba es buena tengo excelente condición, buenos sentidos y buenos reflejos, olfateo mi cuerpo y huele a lo que debe de oler, me siento junto a una roca en el río el agua corre a su ritmo normal junto al de mi corazón, las aves cantan en lo alto de los árboles, miro mi reflejo en el agua y veo mi piel, mis ojos azules como la noche misma, pero en vez de ver alegría veo tristeza en ellos. Los pasos de una persona conocida suenan al caminar hasta mí, se pone en cuclillas a mi lado, bajo la cabeza aún más no quiero que mi hermano vea que lloro, me tallo los ojos, permanece en silencio por un momento hasta que por fin dice: -No me gusta verte llorar y más por lo de la Montaña-moqueo-Lia, no llores por eso. -Se supone que a mi edad debería tener…-no puedo pronunciar la palabra que me condenara-. Es inútil que vuelva a subir si voy a regresar. -Tal vez en esta ocasión… si pase-giro mi cabeza a él y me da la sonrisa que siempre me da cuando bajo y regreso a casa. -No pasara Roy, ya me hice la idea-me levanto del suelo-voy a caminar, quiero estar sola, por favor no me mandes a tus perros falderos-sabe a cuales me refiero y asiente. Me alejo de él y camino por horas, hasta que se hace de noche me transformo en loba para regresarme a casa. La ida a la montaña será en dos días y sé que bajare sola otra vez, no me hago buenas esperanzas de que me elijan simplemente subiré para ver qué sucede y de cómo veo lo mismo de todos los años. Hola, solo para avisar que habrá cosas que no he mostrado en otra historia, como datos interesantes o coemntarios de mi persona de como es estar escibiendo y creo que para los que quieren escribir y no les sale habrá un recadito para ustedes para que se animen a hacerlo que puede funcionarles o tal vez no, pero dejaré de todo en esta novela tan rara.  AVISO:  Fue de mis primeras novelas así que no pidan perfección porque no la tendré, no en esta jajaja gracias y feliz lectura.
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