A la mañana siguiente, me desperté demasiado temprano. De hecho, lo hice mucho antes de que la alarma de mi celular comenzara a sonar para despertar a todo el edificio porque la noche pasada no había pegado el ojo por la ansiedad mezclado de alegría no me dejaron hacerlo, ya que en cuanto Gabriel me dejó en la puerta del edificio, me llegaron miles de mensajes de Edward quien me había enviado mi video cantando en el restaurante de David que había subido una clienta a sus r************* y se había hecho viral. El video ya contaba con más de medio millón de reproducciones y crecía cada vez más. Era una locura. ¿Tan rápido? Pues sí. Aparentemente las r************* podían ser mi mejor aliada o mi peor villana. Eran una bomba de tiempo. Suspiré luego de sacar algunas mudas de ropa para me

