— Oh, cariño — Abigail se acercó con lágrimas en sus ojos y una inmensa sonrisa dibujada en su rostro. Luego, sin pensarlo demasiado, me recibió en un cálido abrazo que me transmitió tanta seguridad y paz por ser tan reconfortante —. Me tenías tan preocupada. Por favor, prométeme que jamás volverás a hacer una cosa así. Cogió distancia para mirarme de cerca y pude ver el momento en el que sus ojos estaban cristalizados. Sentí una opresión en mi pecho, otra vez, la culpa. — Te lo prometo — respondí sin dudarlo. Mamá otra vez me abrazó y cerré los ojos cuando lo hizo. No dejaba de culparme y decirme que lo que hice no había sido más que por impulso, provocando que me viera como alguien completamente egoísta con las personas que apreciaba. Pero supuse que jamás podrían entender lo que s

