Max había decidido darme el día sábado dado a que se lo había pedido para pasar más tiempo en casa de mis padres, así que no tuve que ir al resto-bar. Pero me quedé viendo hasta las 2:30 AM The Walking Dead junto a papá como era de costumbre. Hicimos maratón mientras que mi madre ya dormía. — ¿Me puedes explicar cómo es que los caminantes pueden hablar? — cuestionó con el balde de palomitas de maíz en su regazo, el cual ya estaba por más de la mitad vacío —. ¿Han evolucionado? — No lo creo — murmuré soltando un bostezo —. Tal vez sea una trampa. Cogí el móvil para echarle un vistazo a la hora y ver qué tenía algunos mensajes sin abrir en w******p. Papá detuvo la reproducción en Netflix y se hizo hacia adelante para dejar el balde prácticamente vacío en la mesa ratonera frente a nosotro

