Vale, así que así se sentía ser rechazada. Claro que fui rechazada un par de veces y a mi cabeza se vino aquel recuerdo cuando le confesé a una chica unos cuanto años mayor a mí del orfanato lo mucho que le gustaba creyendo que tal vez sentía lo mismo por mí pero me dijo que le gustaba mi compañera de habitación y se había acercado a mí nada más que para acercarse a ella. Fue aquel mismo año en que llegué al orfanato y perdí a John. Así que aún en plena adolescencia y con el corazón hecho trizas por la reciente pérdida de papá, el simple hecho de que alguien que me atraía mucho en aquel entonces hicieron que me golpeara aún más fuerte hasta hoy. — No es necesario que me lleves, Gabriel — le hice saber sintiéndome totalmente avergonzada porque volvía a revivir lo que había sucedido minut

