— Mierda — maldijo Nicholas con voz ronca al mismo tiempo en que se colocaba de pie y se acomodaba el pantalón. Cogió uno de los cojines ocultando el bulto en su pantalón que me ví obligada a que pasara desapercibido al mismo tiempo en que me ponía de pie con el corazón a mil y buscando a dónde esconderme, hasta que me señaló un armario detrás de mí. — No vas a… — Billy no puede encontrarte aquí. Sin más opción, me ví obligada a aceptar y tras abrir el armario seguida por Nicholas, me ayudó a entrar y luego antes de cerrar la puerta mantuvo sus ojos sobre mí durante un instante. — Después no vas a escaparte de mí. — No tenía pensado hacerlo. Nicholas sonrió y fue lo último que ví hasta que cerró la puerta en el mismo instante en que se abrió la otra y oí voces, incluyendo la de Billy

